«La Reina de Los Alcores» protagoniza la espectacular nueva obra de Juan Miguel Martín Mena

«La Reina de Los Alcores», como se conoce popularmente a Santa María del Alcor, protagoniza la espectacular nueva obra de Juan Miguel Martín Mena. Santa María del Alcor, es una imagen mariana venerada en la localidad de El Viso del Alcor. En honor a Ella se celebran en septiembre las conocidas fiestas patronales de El Viso del Alcor, que culminan con una de las mayores romerías de Andalucía. Las fiestas en honor de Santa María del Alcor se han convertido en unas de las más populares de la provincia de Sevilla, congregando cada año a miles de personas en los distintos días de fiesta, especialmente el día de la Virgen (12 de septiembre) y el día de su romería. 

El autor ha explicado a Gente de Paz que la obra, que «supone un paso adelante tanto en el aspecto técnico como compositivo, fruto de la libertad brindada y que tanto ansiamos y agradecemos los artistas en este terreno», «está realizada en técnica mixta, bolígrafo acuarela y pastel, sobre un papel de algodón montado en tabla de 100×70 cms». En este sentido, Martín Mena ha subrayado que «La visita que hice hace ya unos meses me marcó significativamente para el desarrollo de una idea que ya tenía medio concebida. La atención y el cariño que me brindaron la Hermana Mayor y su Junta de gobierno calaron en lo más hondo de mi corazón. La visita al templo, a su casa Hermandad y sobre todo al estremecedor momento de la subida a su camarín me marcaron un guión que tendría su mayor desenlace al casualmente salir por la puerta lateral siguiendo el ofrecimiento de Mercedes y contemplar la maravillosa vista que desde allí se divisa. Y allí, contemplando el amplio paisaje vi a la que es LA REINA DE LOS ALCORES, Santa María del Alcor, majestuosa y señorial, junto con su Bendito Hijo cuidando de su pueblo, de sus tierras, de sus alcores… Y de ahí me sumergí en la letra de su Himno desglosándolo verso a verso y derramándolo sobre el lienzo: “Reina del Cielo y la Tierra”.

En la obra, el autor recrea una «ensoñación donde los atributos terrenales de la Bendita Imagen, como coronas y joyas, pasan a un nivel secundario casi intangibles pero aun así están presentes dibujando sobre el amplio cielo visueño esa silueta regia tan característica. Incluso el Niño se nos presenta con un orbe completamente realista remarcando de una forma muy actual su condición de Rey del mundo». En la obra, «Los cetros se convierten en varas de azucena, la flor más pura, y en el clásico nardo para su Hijo, símbolo de la ofrenda constante de su pueblo fiel. Para terminar este recorrido nos fijamos en que los pliegues de su manto se funden en rosas que estallan y bañan la extensa “Tierra de sus amores”,  «Remarca la condición horizontal de la obra la leyenda SANTA MARÍA DEL ALCOR destacando con colores flúor sobre la paleta de colores terrosos de la composición».

La imagen

La antigua imagen de Santa María del Alcor era una bellísima talla de unos 55 centímetros de altura, de autor anónimo que fue destruida en 1936. Representaba a la Santísima Virgen sentada sobre un sobrio sillón en caoba, sosteniendo al Divino Niño en su rodilla izquierda, buscando el Infante, el pecho de la augusta madre, con su mano derecha. La imagen era de talla completa, vistiendo la Señora túnica y manto sin el fiador o cordelier, que cruzaba por encima del pecho, también tenía una sobre túnica que se ajustaba al busto, con amplio escote. El Niño llevaba en su mano izquierda la bola del mundo, y la Señora el cetro, señal de realeza, sobre su cabeza portaba corona, mientras que el Divino Niño llevaba potencias. La señora reposaba un pie sobre un cojín, y la media luna lucía a sus plantas.

Después de los desgraciados sucesos acaecidos en El Viso en la fatídica madrugada del 21 al 22 de julio de 1936, donde la parroquia fue saqueada, quemando la mayoría de sus imágenes, un grupo de visueños se lanzan a la tarea de restaurar y organizar de nuevo el templo parroquial. Estos hombres piden el 28 de febrero de 1937 al Excmo. Ayuntamiento que costease una nueva imagen de la patrona y reina de la comarca, Santa María del Alcor o de Los Alcores. Esta proposición estaba inspirada en la idea de que la patrona debía ser costeada por la totalidad del pueblo. El Ayuntamiento acordó en sesión plenaria costear la nueva imagen, quedando designado para la realización de ésta, el escultor Manuel Cerquera Becerra. La imagen sería de talla, hecha de pino de Flandes, dorada y policromada. La imagen de Nuestra Señora del Alcor quedó terminada en el plazo fijado y fue trasladada a El Viso el 22 de agosto de 1939, cuando los visueños pudieron comprobar que se trataba de una bellísima imagen de 1,39 metros de altura y 0,84 metros de fondo.

La Señora aparecía candorosamente sentada en su trono, representando iconográficamente a una Reina que nos presenta a su hijo como Rey del universo. Luce traje en tonos áureos de estilizada estampación floral y manto de color verdoso, sobre oro bruñido y esgrafiado con formas vegetales y ancha fimbra que lo bordea. Los pliegues del vestido se ciñen a la cintura con un cordón e imprimen cierta simetría y frontalidad. Esta elegante pose queda subrayada con el manto cuyas sinuosas líneas dulcifican los volúmenes de derecha a izquierda sobre la falda. Destaca el detalle del pie izquierdo de María que reposa sobre un cojín imprimiendo a la composición una acertada ruptura de la frontalidad. El Niño, en un bonito escorzo, está sentado sobre la parte izquierda del regazo materno. Viste túnica color Jacinto decorada con estofados en oro, porta en su mano izquierda la bola del mundo mientras bendice a la griega con la diestra sobre el pecho de la Virgen. Para lograr realismo, la imagen del Niño apoya las piernas entreabiertas hacia la derecha. La Virgen luce manto textil de diversos colores, cambiando según la liturgia.

Origen de la devoción

Para encontrar los orígenes de la devoción de El Viso hacia la Santísima Virgen bajo la advocación de Santa María del Alcor hay que remontarse hasta el siglo XIII, fecha de la reconquista de este pueblo por el rey santo Fernando III. Como consecuencia de la conquista de ciudades y reinos musulmanes comienzan a proliferar en las zonas, distintas instituciones cristianas de carácter religioso, entre los cuales nos interesa destacar los franciscanos. En 1270 ya hay constancia de la existencia de una fundación franciscana ubicada en el eremitorio de Santa María del Alcor. Dicho eremitorio se hallaba en el lugar donde hoy se encuentra la Parroquia de Santa María del Alcor en El Viso del Alcor, de manera que conocemos que por éstas fechas ya se veneraba a la Virgen en la advocación del Alcor en este lugar.

La explicación más lógica a la advocación de Santa María del Alcor es la de la toponimia del lugar. A la denominación de El Viso (Visu o Visus en época romana) se añadió en tiempo árabe «Alcor» como referencia al lugar en el que la localidad se encuentra situada.En el siglo XIII, tras la reconquista cristiana por parte del rey santo Fernando III, comienzan a surgir diferentes advocaciones de la Virgen María en las tierras reconquistadas, especialmente en Sevilla. En ese contexto aparece la devoción a la Santísima Virgen en su advocación del Alcor, en clara referencia a la toponimia del lugar en el que surgió, y no sólo en lo que hoy conocemos como El Viso, sino también en las demás poblaciones de Los Alcores como Mairena del Alcor (donde la parroquia mayor llevó el título de «Santa María del Alcor» hasta tiempo reciente) o Carmona.

Esta es la explicación más plausible que podemos dar a la advocación, que no sigue los cánones de otras devociones sevillanas que hacen referencia a acontecimientos de tipo histórico -como el «Váleme, Señora» del rey San Fernando antes de conquistar Sevilla que dio lugar a la advocación de la virgen de Valme- o bien otras advocaciones que surgen asociadas a apariciones de la Virgen, como en Constantina con la Virgen del Robledo o Cazalla de la Sierra con la Virgen del Monte, e incluso con la Virgen del Rocío. Todo ello, además, de la enorme devoción que suscita la sagrada imagen, explica que se la conozca como la ‘Reina de Los Alcores’. 


Bibliografía | Gavira Albarrán, Antonio (2011). «Una visita a la comarca de Los Alcores»