La Romería del Rocío es una de las manifestaciones religiosas y culturales más destacadas de España, congregando cada año a miles de peregrinos en la aldea de El Rocío, Almonte (Huelva). En este contexto, la Casa Real española ha mantenido una relación significativa y prolongada con esta festividad, especialmente, en los últimos años, a través de la figura de la Reina Sofía, cuyo compromiso con la tradición trasciende lo protocolario para evidenciar un vínculo espiritual y social auténtico y profundo. Esta relación no se limita a las visitas oficiales documentadas, sino que se extiende a un compromiso más amplio y constante entre la Corona y el pueblo andaluz¹.
Es realmente extraordinario y conmovedor observar cómo una mujer nacida en tierras lejanas, en Grecia, y cuya infancia transcurrió fuera del ámbito católico, ha logrado fundirse con el alma misma del pueblo español. La Reina Sofía no solo asumió con dignidad el honor y la responsabilidad de ser consorte de la Corona, sino que supo abrazar con profundo respeto y sincera devoción las tradiciones, la cultura, la fe y los sentimientos de una tierra que la acogió como propia. Su capacidad para integrarse en las raíces más genuinas de España, especialmente en manifestaciones tan sentidas como las del Rocío, revela una grandeza humana y espiritual que trasciende títulos y linajes. Este vínculo auténtico, tejido con humildad y entrega, es un legado imperecedero que emociona y que, sin duda, merece ser reconocido y valorado con justicia por el pueblo español, que en ella encontró no solo a una reina, sino a una verdadera hija del pueblo.

La princesa Sofía en 1972: un acercamiento sincero a la devoción rociera
Un momento emblemático de esta vinculación tuvo lugar el 22 de mayo de 1972, cuando la princesa de Asturias, Sofía de Grecia, realizó su primera visita conocida a El Rocío. En esta ocasión, mostró una imagen cercana y natural, participando activamente en las tradiciones del camino que recorren las hermandades. Ataviada con un traje de flamenca azul con bordes blancos y una falda blanca con lunares multicolores, la princesa recorrió a caballo parte del camino desde Bonanza hasta Almonte, compartiendo la experiencia del peregrino tradicional².
Una imagen especialmente humana fue aquella en la que se la vio bebiendo de una botella durante el recorrido, gesto que reflejó su naturalidad y disposición a integrarse en las costumbres populares sin afectaciones. Este episodio difundido en la prensa consolidó la percepción de una futura reina respetuosa y cercana a las tradiciones andaluzas³.

La visita de 1984 con las infantas: reafirmación devocional y cultural
La relación se reafirmó en 1984, cuando la reina Sofía visitó El Rocío acompañada de sus hijas, las infantas Elena y Cristina, dentro del contexto de la Hermandad del Rocío de Triana, una de las más emblemáticas. La imagen de la reina y sus hijas montadas a caballo recorriendo el camino como auténticas peregrinas quedó grabada en la memoria colectiva⁴.
Los trajes elegidos reflejaron un profundo respeto por el folclore andaluz: la reina vistió un traje de faralaes amarillo canario con lunares blancos y mantoncillo blanco; la infanta Cristina llevó un vestido verde con lunares blancos y la infanta Elena una blusa blanca con falda de lunares⁵. Durante su estancia en la casa forestal del ICONA, la familia real participó en diversos actos religiosos, incluida la misa dominical en la ermita del Real, consolidando su devoción hacia la Virgen del Rocío⁶.

La continuidad de la Casa Real con la romería y la actitud del rey Felipe VI
Aunque estas visitas son las más conocidas, la relación de la Casa Real con la Romería del Rocío ha sido más amplia. En años recientes, el rey Felipe VI ha expresado su respeto hacia la Virgen del Rocío, asistiendo a actos oficiales y mostrando un compromiso con la conservación del entorno natural de Doñana, escenario emblemático de la romería. Este gesto subraya la continuidad histórica del vínculo entre la Corona y esta tradición religiosa y cultural⁷.
Contraste entre la Reina Sofía y la reina Letizia en la Romería del Rocío
La actitud de la Reina Sofía, caracterizada por su sencillez y cercanía, integrándose de manera natural en las tradiciones populares del Rocío, contrasta notablemente con la de la reina Letizia. Hasta el momento, Letizia no ha realizado ninguna acción similar a las de su suegra en la romería; no se ha documentado su participación en actos donde se mezcle con el pueblo ni su participación en las tradiciones del camino o en el entorno festivo que rodea a la devoción. Este distanciamiento ha sido observado por analistas y seguidores de la Casa Real, quienes consideran que es poco probable que Letizia adopte una postura semejante a la de la Reina Sofía en relación con el Rocío⁸. Vaya, que ni ha estado ni se la espera.

La Reina Sofía como ejemplo de cercanía y devoción popular
La figura de la Reina Sofía se erige como un modelo de humildad, sensibilidad y compromiso espiritual. Su implicación activa durante las visitas y su disposición a compartir las costumbres populares han contribuido a fortalecer la imagen de una monarquía que se identifica con las raíces culturales y religiosas del pueblo andaluz. Este legado ha permitido que su devoción hacia la Virgen del Rocío sea no solo un acto privado de fe, sino también un referente para la valoración del patrimonio religioso y cultural de España⁹.
¹ La relación de la Casa Real con la Romería del Rocío se extiende más allá de las visitas oficiales conocidas y representa un compromiso histórico y cultural.
² Huelva Información, 22 de mayo de 2024.
³ Ibíd.
⁴ Huelva Información, 27 de mayo de 2023.
⁵ Ibíd.
⁶ Huelva Información, 16 de mayo de 2024.
⁷ Huelva Información, 14 de febrero de 2020.
⁸ Análisis de medios y expertos en protocolo real, 2025.
⁹ Pilar Urbano, La Reina, 1990.





