La Saca de las Yeguas vive su momento más emotivo ante el Santuario del Rocío con la bendición del ganado

La bendición del último grupo marca el instante más emotivo de la Saca de las Yeguas

El entorno del Santuario de Nuestra Señora del Rocío ha acogido uno de los episodios más representativos de la jornada vinculada a la Saca de las Yeguas, cuando el tránsito de los animales ha concentrado una elevada presencia de público y una intensa carga simbólica en la aldea almonteña.

Desde las primeras horas del día, vecinos, devotos y visitantes han ocupado los alrededores del recinto para contemplar el paso de las distintas tropas de yeguas y potros en su regreso desde Doñana hacia Almonte, en una estampa donde la figura de la Blanca Paloma ha quedado como referencia espiritual y visual del acontecimiento.

Un gesto de carácter religioso ante la última tropa

El momento culminante se ha producido con la llegada de la última tropa, cuando el rector del Santuario y párroco de Almonte, D. Francisco M. Valencia, ha impartido la bendición a las yeguas y a sus potros, en una escena marcada por la solemnidad y la emoción compartida.

Este gesto ha vuelto a poner de manifiesto la intersección entre la devoción rociera y una de las actividades ganaderas más antiguas y representativas de la provincia de Huelva, consolidando un vínculo que permanece arraigado en la memoria colectiva del territorio.

Presencia institucional y lectura histórica del acontecimiento

El presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, ha subrayado la relevancia del paso de los animales ante el Santuario Nacional del Rocío, un acto que este año ha contado además con la presencia del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno.

Padilla ha señalado que este instante constituye uno de los episodios más simbólicos del 26 de junio, tanto por la emoción que suscita como por su significado dentro de la evolución histórica de la devoción rociera, recordando el estrecho vínculo entre la Virgen del Rocío, la marisma y los ganaderos almonteños, quienes, según ha explicado, han mantenido históricamente una relación directa con este entorno desde tiempos remotos, contribuyendo al sostenimiento de una devoción nacida en el contexto de la vida marismeña.

El caballo marismeño y su proyección histórica

En su intervención, Padilla ha aludido también a la relevancia del caballo marismeño, destacando su importancia a partir de finales del siglo XV, momento en el que adquiere un valor estratégico en el contexto de la epopeya americana.

Asimismo, ha puesto en valor la labor desarrollada por la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño junto a los yegüerizos almonteños, a quienes ha atribuido la preservación de unas faenas singulares y de un patrimonio cultural que, según ha indicado, forma parte esencial de la identidad local y de la continuidad de estas tradiciones.

Cinco siglos de una tradición viva en la marisma de Doñana

Con una trayectoria que supera los cinco siglos de historia, la Saca de las Yeguas se mantiene como un conjunto de faenas de carácter excepcional, consolidado como legado vivo del municipio de Almonte.

Este acontecimiento, en estrecha conexión con la devoción rociera, integra dos dimensiones inseparables de la identidad local: la espiritual y la ganadera, articulando una relación histórica entre el pueblo, la marisma, el ganado y el territorio que continúa vigente en la actualidad.

El papel de los yegüerizos y la preservación del legado

Cada año, los yegüerizos almonteños recorren distintos enclaves de Doñana para reunir el ganado disperso y conducirlo hasta el municipio, perpetuando una práctica vinculada históricamente a la feria ganadera y al manejo del ganado marismeño, raza autóctona estrechamente asociada al ecosistema del entorno natural de Doñana.

La organización de la Saca de las Yeguas recae en la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño, cuya función ha sido destacada por su contribución decisiva a la conservación de la raza y a la transmisión intergeneracional de unas labores ancestrales que continúan vivas gracias al trabajo conjunto con los yegüerizos almonteños, garantes de la continuidad de este legado histórico y cultural.