La Virgen ha lucido un esmerado ajuar y ha recibido el cariño de sus devotos en la parroquia de San Gonzalo
Este último fin de semana de agosto, Nuestra Señora de la Salud ha sido dispuesta con toda solemnidad ante el retablo de los titulares de la Hermandad de San Gonzalo, en la parroquia del barrio, para presidir la eucaristía y quedar expuesta en devoto besamanos en memoria de su antigua festividad del 26 de agosto.
La dolorosa, preparada por Antonio Bejarano Ruiz, ha brillado con la prestancia de un ajuar cargado de historia y estrenos. Ha llevado la saya bordada en 1997 en el taller de Fernández y Enríquez con diseño de Manuel Guzmán Bejarano, la toca de sobremanto realizada por Antonio Garduño Navas en 1975 y el manto de salida confeccionado en 2023 por Jesús Rosado Borja siguiendo el dibujo de Francisco Javier Sánchez de los Reyes. Sobre sus sienes, la Señora ha mostrado la corona en plata labrada en 1967 por Fernando Marmolejo Camargo, enriquecida con oro y piedras preciosas en 2017 por su hijo, Fernando Marmolejo Hernández, con motivo de la coronación canónica. A la cintura ha estrenado un fajín bordado por Gonzalo Cuevas en el Taller de Los Ángeles, regalo de un hermano de la corporación.
Entre las joyas que ha lucido se han distinguido la medalla de oro de la Asociación de la Medalla Milagrosa de la propia parroquia, los broches de la Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y de la Hermandad de la Paz —este último en recuerdo de su hermano mayor Manuel Recio Gallardo, recientemente fallecido—, así como los azahares ofrecidos por el cuerpo de acólitos en el día de la coronación de la Virgen. En el centro del pecho ha portado la réplica de la Medalla de la Ciudad de Sevilla, símbolo del amor y reconocimiento de la ciudad entera.
El altar se ha presentado adornado con nardos y claveles en tonos crema y rosa, realzado por lámparas de cristal del patrimonio de la hermandad y dispuesto sobre la alfombra realizada en 2022 por Baldomero, de Castilleja de la Cuesta. Un marco sobrio y elegante para recibir a los fieles que han acudido a postrarse ante la Señora.
De este modo, la Virgen de la Salud ha abierto sus manos en su besamano agosteño, colmando de emoción a la feligresía de San Gonzalo y reafirmando, un año más, el profundo vínculo de amor que une a la dolorosa con sus hijos y devotos.














































