La Hermandad Sacramental de Santiago Apóstol de Castilleja de la Cuesta ha dispuesto a su Titular, Nuestra Señora de la Soledad, en el presbiterio de la iglesia parroquial de la localidad, con motivo de la Solemne Función Principal de Instituto y del tradicional Besamanos, que podrá ser visitado este domingo 15 de marzo entre las 14:00 y las 19:45 horas.
Recuperación de un estilo clásico
Para la presente edición del Besamanos, desde la priostía de la hermandad se ha optado por recuperar un montaje de corte clásico, situando a la Virgen a los pies del presbiterio. Detrás de la sagrada imagen, unas escaleras ascienden hasta el trono, evocando el empíreo de Dios y destacando el anagrama de María, conformando así una estampa solemne que subraya la significación devocional de la Virgen en Castilleja.
Exorno floral de delicada armonía
El conjunto floral que acompaña a la Virgen ha sido cuidadosamente seleccionado para armonizar tonos y texturas. Se emplean rosas, rosas de pitiminí, longiflorum, astromelias, alhelíes, estrancia y durillo (viburnum), combinados en un equilibrio cromático de blancos y verdes, que realza con sobriedad y elegancia la presencia de la Reina de Castilleja.
La Virgen con la Corona “Grandiosa”
La Santísima Virgen luce en esta ocasión el manto de terciopelo negro, confeccionado por las Hermanas Antúnez en 1889, la toca de sobre manto del taller de Elena Caro, diseñada por Alfonso Chaves en los años 60, y la saya de terciopelo rojo bordada en oro, también del taller de Elena Caro bajo diseño de Juan Oliver en 1952.
Sobre sus sienes descansa la corona conocida como “Grandiosa”, símbolo de su realeza universal, complementada con joyas de gran valor devocional y artístico, entre las que destacan el puñal de oro, la Medalla de Oro de la Villa de Castilleja de la Cuesta y el broche nominativo de su advocación, que realzan la solemnidad de la venerada imagen.
Visitas durante el fin de semana
El Besamanos comenzó en la tarde del sábado 14 y continuará el domingo 15 de marzo, desde las 14:00 hasta las 19:45 horas, permitiendo a los fieles contemplar a la Virgen en todo su esplendor y participar de esta tradición centenaria con devoción y recogimiento.
Foto: Ángela Ramírez





