La corporación celebrará durante 2026 diversos actos religiosos, culturales y musicales bajo el lema «175 años junto a la Madre y bajo la Cruz»
La Hermandad de la Soledad de San Buenaventura ha dado a conocer el programa de cultos y actos conmemorativos que desarrollará con motivo del 175 aniversario de la hechura y bendición de Nuestra Señora de la Soledad, una efeméride que permitirá recordar la trayectoria devocional de una de las imágenes marianas más singulares de la ciudad y que se articulará a través de diversas convocatorias religiosas, culturales y patrimoniales a lo largo del próximo año.
Bajo el lema «175 años junto a la Madre y bajo la Cruz», la corporación ha diseñado una programación que contempla desde actos de carácter extraordinario hasta iniciativas destinadas a profundizar en el conocimiento histórico y artístico de la venerada dolorosa, cuya hechura y bendición se remontan al año 1851.
Un cartel conmemorativo abrirá el calendario de celebraciones
El primero de los actos anunciados será la presentación del cartel conmemorativo del 175 aniversario de la hechura y bendición de Nuestra Señora de la Soledad, una cita que tendrá lugar en la Iglesia de San Buenaventura el próximo 20 de junio.
Con este acto, la hermandad dará comienzo oficialmente a una programación concebida para recordar una fecha de especial relevancia en la historia de la corporación y de su titular mariana.
Besamanos extraordinario para conmemorar la efeméride
Dentro de las celebraciones previstas ocupará un lugar destacado el Devoto Besamanos Extraordinario a Nuestra Señora de la Soledad, que se desarrollará igualmente en la Iglesia de San Buenaventura durante dos jornadas consecutivas.
La veneración extraordinaria podrá visitarse el sábado 20 de junio, en horario de 10:30 a 13:30 horas y de 18:30 a 21:00 horas, mientras que el domingo 21 de junio permanecerá abierto de 10:30 a 13:30 horas.
Este acto permitirá a los fieles y devotos acercarse de manera especial a la imagen titular en el marco de una conmemoración que busca poner en valor la profunda devoción que ha suscitado durante casi dos siglos.
Una conferencia analizará la singularidad iconográfica de la imagen
La programación incluirá también una vertiente formativa y divulgativa mediante la celebración de la conferencia-coloquio «175 años de una iconografía inédita en Sevilla: la Soledad de María al pie de la Cruz», una propuesta que profundizará en las características históricas y artísticas de la imagen.
El encuentro tendrá lugar en la Iglesia de San Buenaventura el viernes 23 de octubre, a las 21:00 horas, y estará presentado y moderado por Guillermo Sánchez Martínez.
La hermandad ha indicado que los ponentes participantes en esta actividad se encuentran aún por confirmar.
Función extraordinaria de acción de gracias en la festividad de Todos los Santos
El principal acto religioso de la conmemoración llegará con la celebración de una Solemne Función Extraordinaria de Acción de Gracias, prevista para el domingo 1 de noviembre, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos.
La ceremonia tendrá lugar a las 13:00 horas en la Iglesia de San Buenaventura y contará con la participación del arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, quien ocupará la Sagrada Cátedra durante esta celebración extraordinaria.
La corporación pretende que esta función se convierta en uno de los momentos centrales del aniversario, reuniendo a hermanos, fieles y devotos en torno a la imagen de la Virgen de la Soledad.
Una nueva composición musical dedicada a la dolorosa
Entre los actos anunciados figura igualmente el estreno de una marcha procesional dedicada a Nuestra Señora de la Soledad, una iniciativa que incrementará el patrimonio musical vinculado a la titular mariana.
La composición será obra de Pablo Ojeda Jiménez, si bien la hermandad no ha concretado por el momento la fecha en la que tendrá lugar su estreno oficial.
Una efeméride para recordar 175 años de devoción
Con este programa de actos, la Hermandad de la Soledad de San Buenaventura conmemorará los 175 años transcurridos desde la hechura y bendición de Nuestra Señora de la Soledad, una celebración que combinará culto, formación, veneración y patrimonio musical para recordar la trayectoria histórica y devocional de una imagen que, desde 1851, ocupa un lugar destacado en la espiritualidad de la corporación y de sus fieles.
La efeméride se desarrollará bajo el lema «175 años junto a la Madre y bajo la Cruz», una expresión que sintetiza el sentido de una conmemoración destinada a poner en valor la presencia continuada de la Virgen de la Soledad en la vida de la hermandad a lo largo de casi dos siglos.
Una dolorosa de singular valor histórico y artístico que cumple 175 años de devoción
La conmemoración adquiere una relevancia especial al tratarse de una de las imágenes marianas más reconocibles del patrimonio devocional sevillano. Nuestra Señora de la Soledad es una imagen de candelero para vestir realizada en 1851 por el profesor e imaginero Gabriel de Astorga y Miranda, hijo del también célebre escultor Juan de Astorga. Tallada en madera de cedro y policromada, la imagen fue bendecida el 11 de abril de 1851 durante una solemne función religiosa, realizando su primera salida procesional un año después.
La dolorosa presenta una marcada expresividad, con la mirada elevada hacia el cielo, las cejas arqueadas y la boca entreabierta, rasgos que intensifican la sensación de dolor contenido y recogimiento espiritual. Durante más de un siglo procesionó arrodillada, hasta que en 1954 el imaginero Sebastián Santos Rojas le realizó un nuevo candelero que permitió situarla de pie, además de ejecutar unas nuevas manos y retallar el cuello de la imagen. Posteriormente, en 1967, Manuel Domínguez Rodríguez llevó a cabo otro candelero y realizó las manos que conserva en la actualidad.
La historia reciente de la talla quedó marcada por la intervención aprobada por la hermandad en Cabildo General Extraordinario celebrado el 29 de abril de 2013, después de detectarse diversas deficiencias que requerían una actuación urgente. Los trabajos fueron encomendados al profesor y restaurador Pedro Manzano Beltrán, quien acometió labores de desinsectación por plaga de xilófagos, limpieza de la policromía, así como la ejecución de un nuevo candelero y nuevas articulaciones para los brazos.
Actualmente, la imagen recibe culto en el primer altar situado a la derecha del altar mayor de la Iglesia Conventual de San Buenaventura, donde se conserva además la histórica Cruz de Caño Quebrado, ubicada tras la dolorosa. Cada año, durante la Cuaresma, la corporación celebra un Triduo en su honor, culminando los cultos con la Función Principal de Instituto, mientras que cada 8 de diciembre tiene lugar el tradicional y solemne besamanos.
Uno de los aspectos más singulares de la corporación es su representación iconográfica. Nuestra Señora de la Soledad aparece en su paso al pie de la Cruz, acompañada por la escalera y el sudario, una composición que convirtió a la hermandad en la primera de Sevilla en mostrar el misterio de la Soledad de María sola junto a la Cruz, una iconografía que ha definido la personalidad espiritual y estética de la corporación durante generaciones.
Gabriel de Astorga, el autor de la imagen
La efeméride permitirá también recordar la figura de Gabriel de Astorga y Miranda, nacido en 1804 y considerado uno de los imagineros sevillanos más destacados de la segunda mitad del siglo XIX. Formado inicialmente en el taller de su padre, ingresó en 1827 en la Real Escuela de las Tres Nobles Artes, institución en la que recibió diversos reconocimientos hasta ser nombrado miembro de mérito en 1848. Tras el fallecimiento de Juan de Astorga asumió además, de manera temporal, la dirección de la Sección de Escultura.
Especializado en la creación de imágenes marianas, desarrolló un estilo propio dentro del eclecticismo, caracterizado por representar vírgenes de rasgos más maduros y expresivos. En sus dolorosas, el sufrimiento aparece interiorizado y reforzado mediante elementos como el acusado fruncimiento de las cejas, características que pueden apreciarse con claridad en Nuestra Señora de la Soledad, una de las obras más representativas de su producción artística. El escultor falleció en 1895, dejando tras de sí un legado fundamental para la imaginería andaluza.





