La labor del músico es una labor complicada. Muchas son las horas, muchos son los días y muchos son los momentos que un músico vive en un curso cofrade. Ojalá la labor del músico estuviera reconocida como se merece, aunque por poco reconocida que esté, también tiene sus diferencias entre ellos mismos.
Las bandas de capital, sin entrar aún en la calidad musical de ellas, siempre (por lo general) están más reconocidas que las de los pueblos. ¿Por qué? Porque las bandas de pueblo no suelen tener sello propio, son imitaciones “baratas” de otros estilos dentro de las formaciones más “top” de Andalucía. Si este mismo caso se da en las ciudades, las copias 99,99% de otras formaciones, no pasa nada, ya que siempre la capital se merece la mejor música, suene como suene. Pocas son las formaciones que no son de ciudades que se valoran como son, como por ejemplo Pasión de Linares o Lágrimas de San Fernando en el ámbito de las agrupaciones, así como Cristo del Mar de Vélez-Málaga en las cornetas y tambores.
Creo que parte de culpa de esto, la tienen los seguidores de dichas formaciones, o en algunos casos, hasta los mismos músicos que son los que desprestigian a sus compañeros de “profesión” de otras formaciones. ¿Está bien esto? Pienso que obviamente, no.
Por otra parte, volviendo a las formaciones de pueblo… se les suele criticar por la vestimenta similar a las de otras bandas denominadas grandes o de ciudad, por el estilo musical similar, por la forma de desfilar, por el compás del tambor, etc. ¿Por qué no se hace esto también en las grandes ciudades? ¿Por qué el nombre de una ciudad en el banderín tiene que valer más que el trabajo realizado de todo músico? Es más, en muchos casos, cuando la calidad de una banda de pueblo es más que la de una banda de ciudad, ¿por qué la banda de ciudad se rebaja para quedar por encima? Desprestigio, afán de superioridad.
En la Córdoba cofrade, por desgracia, hay formaciones así. Formaciones “quiero-no puedo” que quizá tengan más protagonismo del que realmente merecen, mientras hay bandas en los pueblos que pueden igualar su papel rotundamente. Pero la gente… hablar de lo que la gente valora da para otro artículo.
La objetividad en la música cofrade nunca existirá; la subjetividad entonces va por las modas, no por el verdadero valor de las cosas.





