La imagen ha sido portada al templo mayor de la diócesis en un traslado que, como novedad, este año ha introducido el rezo del Vía Lucis
El barrio de la Fuensanta vive sus días grandes, en torno a la celebración de los actos en honor a Nuestra Señora de la Fuensanta. Pero durante 24 horas, las que van desde el traslado a la Catedral y su regreso en procesión triunfal, también se siente huérfano sin su Virgen.
La imagen ha sido portada al templo mayor de la diócesis en un traslado que, como novedad, este año ha introducido el rezo del Vía Lucis, dejando 14 estaciones que se han plasmado en algunos enclaves icónicos de la capital cordobesa, como la plaza del Pocito o la antigua calle del Sol (actual Agustín Moreno), donde se ha rezado tanto a las puertas de la Iglesia de Santiago como a las del Convento de Santa Cruz.
Otros de los puntos especiales de ese rezo ha tenido lugar junto al altar de San Rafael de la Calle Lineros, en Magistral González Francés (frente a la casa del Cabildo) y en el propio Patio de los Naranjos.
Abrían paso al cortejo los sones de las cornetas de la Banda de la Fuensanta, que sonaban a un tiempo antiguo, aquel en que la Velá era una Feria tan importante como la de la Salud y calles como la del Sol o Don Rodrigo eran el escenario de multitudes.






Y es que en la memoria no quedan vestigios de los siglos pasados, pero sí la curiosidad de indagar en el tiempo que no conocimos y se fraguó la devoción a la Patrona de una ciudad, que esta noche la guarda desde su templo principal.





