La Virgen de la Fuensanta podrá ser visitada en su camarín

La diócesis de Córdoba ha anunciado que el próximo domingo, día 16, domingo de la Divina Misericordia la co-patrona de la ciudad podrá ser venerada por los fieles cordobeses gracias a la apertura de su camarín. Para tal ocasión, lucirá un manto del siglo XVIII, recién restaurado por su camarera doña Soledad. Un equipo de voluntarios ayudará a los devotos a subir al camarín, puesto que no hay pasamanos que posibilite el acceso en los devotos de avanzada edad.

Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada es una imagen escultórica de la Virgen María, bajo dicha advocación, que se venera en la ciudad de Córdoba (España). Se encuentra en el Santuario homónimo y es la patrona de la ciudad y de sus cofradías. Su fiesta es celebrada por la iglesia católica el día 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen. Se trata de una escultura de bulto redondo de la Virgen María, realizada en arcilla policromada. La Virgen se muestra de pie con el Niño sobre el brazo izquierdo, agarrando su mano con el otro. Visten túnica y manto rematado en dorado, los cuales forman pliegues hasta sus pies. Es una obra del círculo del escultor Lorenzo Mercadante de Bretaña, realizada en el siglo xv, aunque ha sufrido transformaciones posteriores.

El origen de la imagen se enmarca dentro de una leyenda que corresponde al denominado “ciclo de los pastores”. Esta leyenda habla de un devoto que en 1420, gracias a una aparición milagrosa de la Virgen María y los Santos Acisclo y Victoria, encontró una fuente de la que manaba un agua que le permitió curar a su mujer e hija, las cuales se encontraban gravemente enfermas. Sobre 1442, un ermitaño decidió talar la higuera que se encontraba junto a la fuente, intrigado por el motivo de las curaciones milagrosas. En su interior apareció una escultura que, en un primer momento, se afirmó que fue escondida en época preislámica. La particularidad de este relato reside en que la imagen apareció rota, encargándose una imagen nueva.

Al poco tiempo del hallazgo comienza la construcción de un santuario, estando las obras terminadas en 1494. De igual forma, se edificó un humilladero sobre el «pocito» del que manaba el agua milagrosa. Con el paso del tiempo, la devoción de la imagen fue aumentando, recibiéndose numerosas donaciones y exvotos, muchos de los cuales pueden apreciarse en las paredes de las dependencias anexas al Santuario y su patio. Consta la formación de una hermandad en torno a la imagen en el año 1518, de corta duración pues fue disuelta en 1519.