La Virgen de la Hiniesta Gloriosa recorre Sevilla en su solemne traslado al altar del Corpus

Sevilla se reencuentra con su Patrona Municipal en una jornada marcada por la devoción, la tradición y el fervor popular

En la víspera del Corpus Christi, la ciudad ha vuelto a rendirse ante la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, protagonista indiscutible de uno de los momentos más esperados del calendario litúrgico hispalense: su solemne traslado hasta el altar municipal instalado en la Plaza de San Francisco. La imagen, patrona del Ayuntamiento de Sevilla, abandonó en la tarde de este miércoles su sede de San Julián para comenzar un recorrido que conjugó recogimiento, identidad y vinculación con el tejido cofrade de la ciudad.

Pasadas las 19:30 horas, la parroquia de San Julián abría sus puertas para que el cortejo comenzara su andadura. El paso de la Virgen, portado con elegancia y escoltado por numerosos hermanos, inició un itinerario cargado de significación simbólica, que se extendió hasta bien entrada la medianoche.

A las 20:00 horas, la comitiva se adentraba en el Pasaje Mallol, uno de los enclaves más característicos del casco histórico, para detenerse diez minutos más tarde ante el convento de Santa Paula, donde las religiosas agustinas ofrecieron su tradicional oración a la Virgen. La marcha prosiguió hacia la calle Siete Dolores de Nuestra Señora, en cuya esquina la Hermandad de los Servitas aguardaba para rendir homenaje a la gloriosa imagen.

La Plaza de San Marcos, Castellar, Churruca, Almirante Espinosa y la Plaza de los Maldonados fueron testigos del paso silencioso y solemne del cortejo, que a las 21:00 horas visitaba la Hermandad de Montesión. Allí, un grupo de hermanos con cirios encendidos aguardaba en la puerta de su capilla, sumando un nuevo testimonio de fraternidad en esta noche de vínculos y símbolos.

El recorrido prosiguió por Conde de Torrejón, Alberto Lista y Saavedras, y a las 21:50 horas, la imagen llegaba a la Plaza de San Martín, donde fue recibida con especial emoción por la Hermandad de la Lanzada, que engalanó su templo para la ocasión. Posteriormente, la Virgen recorrió Cervantes, San Andrés y Daoiz, desembocando en la Plaza Fernando de Herrera, antes de llegar, a las 22:35 horas, a la sede de los Panaderos, en la calle Orfila. Allí, una petalada improvisada rubricó el cariño de esta corporación a la imagen gloriosa.

A las 23:00 horas, el cortejo se adentró en la calle Cuna, transitó por Cerrajería y alcanzó Sierpes a las 23:15 horas, donde numerosos sevillanos esperaban a su Patrona con una estampa clásica y luminosa. Finalmente, a las 23:40 horas, la Virgen de la Hiniesta Gloriosa llegaba a la Plaza de San Francisco, donde fue entronizada a medianoche en el monumental altar efímero dispuesto por el Ayuntamiento hispalense, en el que presidirá el paso del Santísimo Sacramento en la mañana del Corpus.

Multitud de fieles, devotos y representantes de hermandades se dieron cita a lo largo del itinerario, dejando constancia de la vigencia del fervor popular en torno a esta advocación que, desde siglos atrás, acompaña los grandes momentos cívico-religiosos de la capital andaluza.

Así, la ciudad volvió a encontrarse con la Virgen, en un acto que no solo anuncia la solemnidad del Corpus, sino que renueva año tras año el alma misma de Sevilla: su fe, su memoria y su belleza compartida en torno a la Virgen de la Hiniesta Gloriosa.