La Virgen de la Merced ha recuperado una visita de un cariz muy especial, que está enmarcada en el programa de actos que la hermandad del Zumbacón está desarrollando con motivo del 800 aniversario de la Orden Mercedaria. Este sábado, la imagen que tallase el recordado Francisco Buiza, ha acudido al centro penitenciario, protagonizando así uno de los actos más especiales y simbólicos de los que se están desarrollando para celebrar esta efeméride. Una visita que ha recuperado las antiguas visitas anuales que la imagen protagonizaba a la antigua prisión en el barrio de Fátima.
Alrededor de 200 internos de la prisión han participado en este acto plagado de emotividad, que ha dado comienzo a primera hora de la mañana con el traslado de la imagen mariana de manera privada al centro y el recibimiento de ésta tanto por voluntarios de la Pastoral Penitenciaria como por internos que a lo largo de los últimos meses han estado trabajando en los distintos módulos para preparar la llegada de la titular mariana de la Hermandad del Lunes Santo cordobés. Y es que los mismos voluntarios han impartido a los internos unas catequesis preparatorias sobre los principales dogmas marianos, así como una específica sobre la advocación de la Virgen de la Merced. Por su parte, los internos junto al padre José Antonio Rojas, habían preparado un himno para esta histórica cita, que fue cantado a la Virgen a modo de oración.
En cuanto a la eucaristía, estuvo presida por del obispo de la Córdoba, Demetrio Fernández, y concelebrada por los capellanes de la Prisión, el director de la Pastoral Penitenciaria y el director espiritual de la hermandad, contando también con la bellísima participación del coro del Seminario Mayor San Pelagio. A lo largo de la homilía, el sacerdote ha hecho alusión al Evangelio del día para recordar que “el Evangelio consiste en amar a Dios y al prójimo” pidiendo a los internos que se ejerciten durante toda su vida en el amor a Dios. “La persona que tiene a Dios como Padre, se acerca a Él, le reza, le alaba y le pide perdón por las cosas que haya hecho mal, porque todos somos pecadores”, ha indicado el pastor de la Diócesis cordobesa.
En lo que respecta a la visita de la imagen de la Virgen de la Merced al centro penitenciario, Mons. Demetrio Fernández ha manifestado que “viene para que se haga realidad en este lugar la redención de Jesucristo, tal y como lo presenta el Evangelio; viene a traer la libertad del espíritu”. Y recordando la gran devoción que la ciudad le tiene a esta imagen de la parroquia de San Antonio de Padua, ha pedido que sea Ella la que le conceda la libertad a los allí presentes: “Ella desea que seáis libres y que os unáis a una nueva vida; por eso, viene hasta este centro penitenciario para recordaros que aquí podéis alcanzar una nueva vida que es la de vuestro espíritu”. Y ha instado a todos a acercarse a recibir el perdón de Dios a través de los sacerdotes y a palpar el consuelo de una Madre que siempre está con todos, “sea en el módulo que sea”. “Que os conceda la libertad interior y que no pase un día en el que acudáis a la Virgen”, ha afirmado.
De igual forma, Demetrio Fernández ha tenido palabras de agradecimiento a la labor que siempre ha desarrollado la orden mercedaria en la ciudad con los privados de libertad. Una vez finalizada la Solemne Eucaristía, se ha llevado a cabo un besamanos extraordinario para los internos de la prisión. De esta forma, y teniendo presente los ochocientos años de la fundación de la Orden de la Merced, se corrobora el compromiso de la hermandad con la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis y con los privados de libertad.











