Numerosos granadinos se acercaron hasta la basílica
La eucaristía con la que se despidió a la Virgen de las Angustias contó con un lleno absoluto. En la basílica no cabía nadie más para despedir a la patrona, que será intervenida a lo largo de dos meses y medio por Dionisio Olgoso, de Clave Restaura. Él, junto con su equipo, serán los encargados de realizar las actuaciones necesarias para que la imagen vuelva a recobrar su esplendor. Entre otras acciones, se procederá a una limpieza, eliminando algunas lagunas en la imagen. La última vez que fue intervenida sucedió en el verano de 1989, por parte de José Barbero Gor.
Con anterioridad, se realizaron tres estudios que revelaron los problemas que en la policromía presentan tanto la talla mariana como la del Señor. Uno de ellos se realizó el pasado 30 de agosto, donde se aconsejaba una intervención urgente. La corporación barajaba entonces varios nombres e incluso instituciones como el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Sin embargo, esta opción fue descartada porque habría supuesto que la imagen abandonase la ciudad de Granada, viajando hasta Sevilla.
Anunciada la fecha de su retirada, los granadinos llegaron hasta la basílica para despedir a su devoción más destacada. Tras la bajada de la Virgen de su pedestal de mármol, se dio paso a la apertura del camarín, para que los asistentes pudieran rezar por última vez a la patrona de Granada y su archidiócesis. Momentos de recogimiento en una jornada laborable que no impidió que un nutrido grupo de fieles se acercase hasta la casa de «la que vive en la carrera». Ahora, quien se acerque hasta su sede canónica, contemplará una lona con la reproducción de la imagen, con la que se inicia el tiempo de descuento hasta que vuelva la Madre de Granada con su bendito Hijo.





