Jaén

La Virgen del Alcázar recibe la Cruz de oro de la Cofradía de la Vera Cruz

En el marco del segundo día de triduo en honor a San Andrés Apóstol, Patrón de Baeza, la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, acogió junto a su comunidad parroquial a la Ilustre y Venerable Cofradía de la Santa Vera Cruz, los cuales, por acuerdo general de cabildo de hermanos, han concedido la mayor de sus distinciones a Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de Baeza.

Fue en el desarrollo del cabildo general de hermanos, celebrado en el mes de septiembre, cuando los hermanos de la corporación de la madruga, propusieron la concesión de la medalla de oro de la Cofradía a la venerada imagen de Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de Baeza. Dicha propuesta, que fue refrendada de manera aplastante por todos los asistentes al cabildo, fue motivada por la devoción y el amor que los hermanos de la Cofradía comparten hacía la Reina de Baeza.

Lleno “hasta la beltrana” en esta histórica celebración, dado que es la primera vez que una Cofradía concede su medalla de oro a Santa María del Alcázar. Por tal motivo, los hermanos de ambas corporaciones quisieron arropar esta Solemne Misa, la cual fue presidida por el Rvdo. Sr. D. Juan Antonio Linares Marín, Párroco de San Pedro y San Pablo de Ibros y predicador del triduo de este año, concelebrando el Rvdo. Sr. D. Domingo Antonio Pérez Fernández, Párroco de San Andrés y Capellán de la Archicofradía.

La capilla musical, corrió a cargo de la Banda Sinfónica “Ciudad de Baeza” y la Coral Polifónica de Baeza bajo la dirección de D. Cecilio García Herrera. Los mismos, emocionaron con sus interpretaciones desde el primer momento, siendo un deleite para los sentidos la capilla musical que ayudó aún más a los presentes a rezar en el primer domingo del tiempo de adviento.

Fue en el momento de la acción de gracias, cuando el Prioste de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, D. Julián Ramírez Robles, dio lectura del acuerdo de concesión de la cruz de oro de la Cofradía a la Santísima Virgen. Acto seguido, la misma era bendecida, para ya en el camarín de la Patrona de Baeza, serle impuesta, dejando constancia del amor filial de los cruceros a la Reina de nuestra ciudad. En dicho momento, una prolongada ovación se produjo en el templo, mientras sonaban los acordes del himno nacional y la emoción se hacía notar en los ojos de los fieles.

Tras firmar un pergamino los representantes de ambas cofradías para dejar constancia de dicha concesión, finalizó la Santa Misa con el canto del himno a la Virgen del Alcázar y los vivas, que como siempre, ponen el colofón al mismo.  

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