La Virgen del Carmen de San Cayetano centra el Cartel de las Glorias de Córdoba 2025 en una obra de fe, belleza y devoción firmada por Antoine Cas

Con maestría y ternura, Cas ha captado en el rostro de la Virgen esa mezcla inconfundible de ternura maternal y fortaleza serena que tanto conmueve a los fieles

En una jornada marcada por la emoción y la devoción, Antoine Cas ha presentado oficialmente el Cartel de las Glorias de Córdoba 2025, una obra que nace, según sus propias palabras, «desde el respeto, el cariño y la profunda devoción» a la ciudad y a sus tradiciones más arraigadas. El autor, visiblemente emocionado, compartió que este encargo representó para él una inmensa responsabilidad: la de intentar plasmar en una única imagen todo lo que para los cordobeses significa el tiempo de las Glorias, un tiempo de fe viva, de encuentro fraterno, de memoria agradecida y de esperanza renovada.

La Virgen del Carmen de San Cayetano ha sido elegida como la protagonista absoluta del cartel. No es fruto del azar: el autor ha querido que sea Ella quien presida este anuncio de las Glorias, subrayando que la Virgen del Carmen es una de las devociones más antiguas, queridas y universales de Córdoba. Con maestría y ternura, Cas ha captado en el rostro de la Virgen esa mezcla inconfundible de ternura maternal y fortaleza serena que tanto conmueve a los fieles, ya sea cuando la contemplan en su camarín o al verla desfilar en sus salidas procesionales.

Un estallido de flores envuelve a la Virgen

Ataviada con sus mejores galas y portando en sus brazos al Niño Jesús, símbolo supremo de amor y esperanza, la Virgen se erige como refugio y guía espiritual para los cordobeses. A sus pies, el tradicional escapulario carmelita destaca como signo de protección y de promesa de salvación, un emblema que tantas generaciones han llevado con orgullo y fe. En el centro de la saya de la Virgen, el escudo de Córdoba resplandece, recordando que María es Madre y Reina de toda la ciudad, de sus barrios, de sus calles y de sus gentes.

Un estallido de flores envuelve a la Virgen en el cartel, a modo de un altar efímero, una ofrenda floral perpetua que simboliza la vida, la alegría y la belleza desbordante de la primavera cordobesa. Entre las flores, Cas ha diseminado pequeños guiños a la naturaleza —aves y mariposas— como signos de la creación de Dios y de la alabanza natural que todo ser vivo tributa a su Creador.

En el diseño del manto de la Virgen, aparecen dos figuras esenciales para la piedad popular cordobesa: Santa Teresa de Jesús y San Rafael Arcángel

En el diseño del manto de la Virgen, aparecen dos figuras esenciales para la piedad popular cordobesa: Santa Teresa de Jesús y San Rafael Arcángel. La primera, madre espiritual del Carmelo, es recordatorio permanente de la necesidad de una vida entregada a la oración profunda y al amor divino. El segundo, San Rafael, nuestro Custodio y protector, representa la presencia constante de Dios que guía y ampara a la ciudad en su caminar histórico. Ambas figuras, junto a la Virgen, forman un triángulo sagrado de protección, intercesión y amor sobre Córdoba.

Cartel Glorias 2025 | Antoine Cas

El fondo del cartel, bañado en tonalidades rojizas y doradas, evoca la pasión vibrante, el fervor popular y la luz intensa que caracterizan la religiosidad cordobesa. El rojo, además, simboliza la vida entregada y la unidad en la fe de un pueblo que encuentra en el tiempo de las Glorias uno de sus momentos más altos de expresión espiritual. Las letras, claras, serenas y elegantes, proclaman con orgullo: “Glorias de Córdoba 2025”, invitando a todos a vivir este tiempo de gracia con corazón nuevo.

Un homenaje a las hermandades de Gloria de Córdoba

Más allá de su dimensión estética, este cartel constituye un homenaje sincero a todas las hermandades de Gloria de Córdoba, a sus hermanos y devotos, a quienes —de manera silenciosa y abnegada— preparan altares, procesiones, cultos y momentos de oración comunitaria. Es también un canto de gratitud a las manos anónimas que, en cada rincón de la ciudad, mantienen encendida la llama de la fe.

En su intervención, Antoine Cas no quiso dejar pasar la ocasión para expresar su gratitud a quienes confiaron en él para esta noble tarea, a su familia y amigos por su apoyo constante, y a todo el pueblo cordobés “por mantener viva la llama de las Glorias”. El autor expresó su deseo de que este cartel sea un modesto reflejo de la grandeza espiritual de Córdoba y del amor inconmensurable que su pueblo profesa a la Virgen del Carmen de San Cayetano.

Concluyó su emotivo discurso con un ruego sencillo pero lleno de fuerza: que la Virgen del Carmen siga bendiciendo a Córdoba y a todos sus hijos, y que este cartel sea anticipo de un año pleno de fe, de esperanza renovada y de alegría desbordante para todos los cordobeses.