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El Rocío

La Virgen del Rocío que vive en el centro de París

Pocos conocerán que la Capilla de Nuestra Señora de la Compasión, situada en la capital de Francia, cuenta con una réplica de la Virgen del Rocío, obra del artista sevillano Francisco Maireles, que llegó a procesionar por las calles parisinas en 1989. Una imagen singular que traslada, de manera metafórica, a la Blanca Paloma, la Virgen del Rocío, la patrona de Almonte, que habita en el Santuario que lleva su nombre en la aldea de la localidad onubense, a una parroquia de París, la ciudad de la luz, de la que es titular. La pequeña iglesia, que se encuentra situada en pleno centro de la capital francesa, en las cercanías del Arco del Triunfo, lleva el nombre de Notre-Dame de Compassion -Nuestra Señora de la Compasión- y está presidida, por petición expresa de la Casa Real francesa, por una imagen de la Virgen del Rocío, una talla realizada por el doctor en Bellas Artes y profesor Emérito de la Universidad de Sevilla, Francisco Maireles.

El origen de la advocación rociera en la capital francesa tiene su germen en los Condes de París, que decidieron que se edificara la Iglesia de Nuestra Señora de la Compasión porque un príncipe de la casa real francesa, el último descendiente de los Orleans, había muerto en un accidente de caballos en la zona en la que actualmente se ubica, muy cerquita del Arco del Triunfo y que hasta entonces era un bosque. Los propios condes, que contaban con una casa-palacio en Villamanrique de la Condesa, solicitaron que fuera la Virgen del Rocío la que presidiera la iglesia, por lo que mandaron a un comisionado del obispo a que trajera una imagen de Sevilla.

En tierras hispalenses dieron con Maireles, que había realizado una cabeza policromada de la Virgen, sin el cuerpo: “En nombre de la infanta Esperanza de Borbón-Dos Sicilias y Orleans el comisionado del obispo le pidió a Maireles la escultura, diciéndole que en París le darían un cuerpo». Tampoco tenía al niño Jesús, pero eso se solucionaría años más tarde en una peregrinación de la Hermandad de Triana. “La Virgen del Rocío de París está vestida de una manera un tanto extraña y no tiene ráfagas en la corona, sino que del rostrillo salen rayos de cristal de roca diseñados por la prestigiosa joyería Cartier. Es una interpretación muy artística, muy parisina”, comentaba hace en una entrevista concedida Manuel Lozano, miembro fundador de la asociación Rocieros del Mundo, que se creó para llevar la imagen de la Blanca Paloma a los santuarios más importantes del mundo, materializando su objetivo en países como Israel, Reino Unido, Brasil, Argentina, Japón, Suiza, Polonia, Rusia y Francia, que cuentan con tallas de la Virgen del Rocío gracias a las peregrinaciones que realizaron los miembros de esta asociación.

En 1989 la hermandad de Triana regaló al niño, obra también de Maireles, y París asistió el 10 de diciembre de ese mismo año a una procesión inédita organizada por la asociación Rocieros del Mundo que realizaban su XXIII peregrinación y que recorrió las calles del centro arropada por un buen número de devotos. Tras la procesión hubo una misa con cánticos en latín, francés y español, incluso se escucharon unas sevillanas de los hermanos Salazar. Desde entonces, la Virgen del Rocío de París procesiona todos los 24 de diciembre desde la Capilla al Palacio de Congresos al otro lado de la avenida y por las calles aledañas. Una presencia rociera en el corazón de París que demuestra, de manera fehaciente, que el Universo carece de fronteras, por obra y gracia de la Madre de Dios.

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