Córdoba, Galerias

La Virgen del Rosario enamora a Córdoba en una mañana auténticamente extraordinaria

Una auténtica cita extraordinaria es en lo que ha convertido la soleada mañana de Córdoba la Virgen del Rosario, en virtud de su majestuosa presencia bajo el impecable cielo azul inmaculado de la ciudad de San Rafael, que se ha rendido una vez más a los encantos de la dulcísima Reina de San Pablo. Una presencia excepcional por mor de los elementos únicos e irrepetibles que han trufado el devenir de la bellísima dolorosa de Luis Álvarez Duarte camino de la Santa Iglesia Catedral, acompañada de un coro y música de capilla y de retorno triunfal hacia su hogar en la Real Iglesia de San Pablo, en conjunción perfecta con Amueci.

Sin prescindir en modo alguno de la idiosincrasia profundamente enraizada en el alma de todos y cada uno de los hermanos de la cofradía, subrayada por el propio hermano mayor de la corporación, José Luís Cerezo, en la entrevista concedida a Gente de Paz hace tan sólo unas horas, que descansa en la sobriedad, la elegancia y una distinción que hace, a esta cofradía, irremplazable en el firmamente excesivamente homogéneo Córdoba cofrade, el caminar de la cuadrilla costalera que ha dirigido una vez más, con la maestría a la que nos tiene acostumbrados el capataz Jesús Ortigosa, acompañado como siempre en esta gratificante responsabilidad por Juan Horacio de la Rosa, ha estado aderezado por múltiples detalles que han convertido en profundamente singular está procesión irrepetible.

La luz inconmensurable de la mañana, el alegre repicar de campanas de la Santa Iglesia Catedral, la espectacular petalada que la Juventud de la Expiración ha regalado a su Madre, y el soberbio y diverso repertorio defendido por la siempre magnífica Asociación Musical Ecijana, que ha alternado piezas sobrias como «Mater Mea», «Macarena» de Cebrián, en Ángel de Saavedra, «Amarguras» en Deanes, o la inevitable y magnífica «Expirando en tu Rosario«, con otras como «Estrella sublime» en la calle Judería o «Coronación de la Macarena«, a la salida de Conde y Luque, que han dotado a la escena de un contrapunto sorprendente y a mismo tiempo maravilloso, capaz de emocionar y erizar el vello entre el entregado público asistente, consciente de ser testigo de una combinación histórica. 

El paso de palio, con un exorno esencialmente compuesto de rosas blancas, ha estrenado el juego de faldones que sustituyen a los anteriores deteriorados por el paso del tiempo. Por su parte, la Virgen del Rosario, que ha presentado un tocado conformado por dos nuevos cuellos de encaje del siglo XIX realizados a mano en la técnica del punto duquesa, con centros en punto de aguja, adquiridos en un anticuario valenciano, gracias a la donación de un grupo de hermanos y devotos de la Santísima Virgen, ha lucido todos los estrenos adelantados por este medio el pasado jueves;  la nueva saya, diseñada por Luis Álvarez Duarte y confeccionada por Jesús Rosado, unas enaguas  y un camisón, regalo del vestidor de la Virgen, Plácido Pérez Ruiz, un broche en plata de ley bañada en oro blanco, con 313 piedras blancas engastadas, que representa una rosa, realizada por Rafael González Quesada, que ha sido donada por nuestro Grupo Joven. Además ha portado un rosario cargado amor y simbolismo, donado por las monjas del Convento de la Encarnación para tan singular ocasión, religiosas que han cantado a la Virgen a su paso por Blanco Belmonte, uno de los instantes de mayor emotividad. 

Una singularidad a que también ha contribuido la esperada y llamativa bulla que se ha multiplicado en las orillas de la Virgen a lo largo de todo el recorrido, en el XXV aniversario de ser coronada por Córdoba. Elementos, todos ellos, que se han alineado para transformar en inolvidable esta cálida mañana de otoño. Una procesión que ya reclama un lugar de privilegio en la historia de una cofradía que supera el centenario de su reorganización, tras haber superado con firmeza y pujanza las dudas que tal vez parecieron aflorar hace tan sólo unos años, pero que, en virtud de esfuerzo y el buen hacer de sus actuales dirigentes, ha sabido subrayar y potenciar su virtudes, perfeccionar sus debilidades, y mirar con decisión hay un futuro prometedor camino de un nuevo siglo de existencia.