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Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

La Virgen del Voto y la procesión extraordinaria de 1919

Hace un siglo la Virgen del Voto salió en procesión por las proximidades de la Colegial

La devoción a la Inmaculada Concepción de María es tan antigua que ya en las primitivas Reglas de la Cofradía del Santísimo Sacramento, aprobadas en 2 de junio de 1543, recoge en el capítulo número treinta y ocho referencias hacia la fiesta de Nuestra Señora de la Concepción. Por ejemplo, narra cómo todos los miércoles del año los hermanos se habían de reunir para celebrar una misa cantada en honor “de la Limpia Concepción de Nuestra Señora en el altar donde está la imagen” en referencia a una Inmaculada que precedió a la Virgen del Voto. También conocemos gracias al archivo documental que posee la Archicofradía que el 1 de junio de 1653, Pascua de Pentecostés, los miembros de la corporación realizaron juramento público en defensa de la pureza de María.

Es en 1654 cuando esta corporación adquiere una imagen mariana, de vestir, con unas medidas de 1,57 cm y concebida para procesionar. Por su hechura los hermanos pagaron 300 reales pero la autoría del escultor continúa hoy siendo un enigma. Fue tal la devoción hacia la Inmaculada del Voto que contaba con un patrimonio considerable, como la luna a sus pies o una ráfaga de plata con pedrería de Ginebra, de 1694, hoy perdidas. Entre sus restauraciones destacan las realizadas por Manuel Gutiérrez Reyes en 1903 y 1905 o la de Gutiérrez Carrasquilla, en 2010, que permitió, en palabras del propio restaurador “recuperar una expresión que la suciedad tenía oculta” en referencia al rostro de la imagen gloriosa. También se le realizó un nuevo candelero, se renovó la sujeción del libro a las manos y se le incorporó un nuevo sistema de brazos articulados. A lo largo de la historia la Virgen del Voto ha protagonizado importantes actos. Es el caso del besamanos extraordinario que tuvo lugar el pasado año con motivo del centenario de la fusión entre la Hermandad de Pasión y la Sacramental del Salvador, de la cual se cumplía un siglo o la procesión de carácter extraordinario que abordamos a continuación.

Altar en el Salvador presidido por la Virgen del Voto. Principios de los años 40. Foto: Hermandad de Pasión

El calendario del mes de junio de 1919 contó con importantes actos que comenzaron desde el primero de los días. Es el caso de la procesión de María Auxiliadora, que contó con el acompañamiento en un segundo paso de San José, o la romería del Rocío, de cuya imagen se cumple este año el primer siglo de su coronación canónica. En el Salvador se viviría otro importante acontecimiento, como es el de la procesión de la Virgen del Voto.

Pasadas las nueve y media de la noche Nuestra Señora del Voto salía desde su sede canónica tras el canto de los maitines ante la misma. Antecediendo a la imagen, iba la banda de cornetas y tambores tras la que seguían niños con cirios de color rojo, devotos, el Simpecado de la Santísima Virgen del Voto y de la Hermandad Sacramental, la cruz parroquial, el estandarte y los hermanos de la corporación de Pasión, otro estandarte, en este caso de la Hermandad Sacramental y Nuestra Señora del Voto y por último la Virgen, con gran profusión de flores y con bastantes alhajas, como sucedía con las imágenes de antaño. Tras el paso, cuatro presbíteros, el preste, diácono y subdiácono. Cerraba la comitiva la banda de música del Hospicio.

En cuanto al atavío de la imagen, y tras las referencias encontradas, nos atrevemos a señalar que lució durante esta procesión uno de los mantos más antiguos que posee, datado en 1687, de color celeste, de seda y con trama metálica, de grandes dimensiones, donde se aprecian motivos vegetales. De forma casi triangular, redondeada en el vértice inferior, está conformado por un campo central que repite principalmente flores de iris, símbolo de la pureza de la Virgen y hojas con tallos entrelazados conformando roleos. En 2007 llegó al IAPH para ser restaurado, observándose su evolución en el siguiente vídeo.

La comitiva pasó desde la Plaza del Salvador hasta Chapineros por Álvarez Quintero, para tomar a continuación Francos, la Plaza de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, Córdoba y nuevamente Plaza del Salvador. Un recorrido que concluyó cuando la imagen accedió al interior de su sede canónica, alrededor de las once de la noche. Durante el recorrido, la presencia de fieles fue importante, tal y como recogen las fuentes. Una procesión con carácter extraordinario que se produjo tan solo un año después de la fusión de la Hermandad de Pasión y la Sacramental del Sagrario.

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