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La Virgen “Marinera” de Martínez Montañés

Generalmente cuando pensamos en procesiones marítimas siempre solemos asociarla a la advocación de la Virgen del Carmen. Sin embargo, desde la edad moderna, la Armada española se acogió al patronazgo de la Virgen del Rosario, tras la victoria en la batalla de Lepanto el día 7 de octubre de 1571 a la que llamarán “la Galeona” y a la cual se acogían los navíos de la carrera de Indias. Más recientemente y a la cual se reconoce actualmente como patrona de la Marina de Guerra española, es la popular Virgen carmelitana, cuyo título será refrendado en 1901 por la reina María Cristina de Habsburgo.

Pero debemos pensar que las travesías con imágenes marianas al menos desde el siglo XVI fueron una constante en nuestros pueblos de la costa. Un ejemplo lo encontramos en la procesión que se organizó desde Sanlúcar de Barrameda a Huelva en 1618, para trasladar la llamada Virgen de la Merced desde la ciudad gaditana a dicha villa. Gracias al trabajo de los historiadores Antonio Romero Dorado y José Manuel Moreno Arana, (Revista BSSA arte, 83 Universidad de Valladolid) se pudo documentar en el Archivo de la Fundación de la Casa de Medina Sidonia, como el VII duque de Medina Sidonia, había regalado a la capital onubense una talla de una virgen.

Dicha imagen, saldría de la gubia de Juan Martínez Montañés, el Lisipo andaluz en 1616. La Virgen con el niño, según denominaron ambos historiadores, pudo verse en la magna Exposición organizada en Sevilla en honor del genial artista en todo su esplendor; Pero curiosamente, la ficha identificativa del Catálogo de la muestra, no se les encargó a ellos, a pesar que el trabajo había sido publicado años antes en una revista científica y difundido por los medios de comunicación.

Virgen Con el niño de Martínez Montañés. (Foto. Romero Dorado/ Moreno Arana)

Pues como documentaron Romero Dorado y Moreno Arana, en 1616 se le pagó a Juan Martínez Montañés 150 ducados por la hechura de una imagen de la Virgen, destinada al convento mercedario de Sanlúcar, patrocinado por el Duque don Manuel Alonso Pérez de Guzmán y que estaba destinado a convertirse en su panteón. ¿Cómo terminó entonces la Virgen en Huelva?

Como es bien sabido, los herederos del ducado ostentaban previamente el título de Condes de Niebla, allí el noble, nacido en 1579, estableció su corte. En 1615, falleció su padre, que pasaría a la posteridad por el fracaso de la Empresa de Inglaterra, por lo cual se trasladó a la ciudad de Sanlúcar capital de sus estados.

Sin embargo, esos felices años que el VIII duque pasó en la ciudad de Huelva no fueron borrados de un plumazo. Precisamente, en septiembre de 1618, tras proclamarse patrona de la ciudad sanluqueña a la Virgen de la Caridad, el VIII Duque decidió regalar a la villa la imagen que había encargado dos años antes a Martínez Montañés. Para ello, la ciudad de Huelva festejó la llegada de tan importante donativo con toda la pompa necesaria. Será el 4 de septiembre cuando llegaría al puerto de la ciudad una procesión, encabezada suponemos por la galera del propio duque, y acompañada de este, trasladaron primero la imagen a la parroquia de San Pedro.

Tras los preparativos, el día 8 fiesta de la natividad, y como recogieron ambos historiadores, la imagen gozó de tres días de festejos donde la ciudad se vio engalanada de colgaduras y músicos. Finalmente, la Virgen de la Merced sería traslada en procesión general desde la Parroquia de San Pedro a su actual ubicación en el Convento de la Merced, hoy sede del obispado onubense.

En consecuencia, si tienen oportunidad, visiten la catedral de Huelva y admiren esa magistral talla de Martínez Montañés. La cual sin ser “la Galeona” o la Virgen de Carmen, cruzó el mar por primera y última vez en 1618.

José M.ª Hermoso. (Historiador) 

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