Córdoba, El Rincón de la Memoria

Las 13 hermandades cordobesas de 1770 (II)

Como hemos podido comprobar en una multitud de ocasiones, cualquier información extraída de documentos hallados, a veces por sorpresa, es capaz de trasladarnos al pasado de la Córdoba Cofrade que tantos interrogantes sigue planteando a pesar del mosaico de testimonios que, una vez ordenados, nos han permitido conocer un poco mejor la historia de nuestras hermandades.

Ya anteriormente habíamos comenzado a hacer referencia a las trece corporaciones cordobesas que realizaban estación de penitencia en el remoto año de 1770 así como a algunos detalles sobre ellas y la jornada en la que estas se ponían en la calle. Retomando la línea que se había trazado, es necesario también añadir a las ya mencionadas hermandades – cuyos datos fueron recogidos gracias al “plan individual de todas la cofradías” solicitado por el Conde de Aranda – algunas otras que, aunque también se hacía referencia a ellas en la guía del ministro ilustrado de Carlos III, no se especificaban sus respectivos días de salida.

La primera de ellas era la conocida como Hermandad de Nuestra Señora del Rayo y Santísimo Sacramento, la cual contaba con la aprobación episcopal y partía – como cabe suponer – de la Parroquia de San José y Espíritu Santo del Campo de la Verdad. Por aquel entonces, era hermano mayor de la antigua cofradía Alonso González y, cada año, se llevaban a cabo cinco fiestas en honor de sus titulares, empleando para tal fin la cantidad de 860 reales procedentes de sus rentas y las limosnas otorgadas por los devotos.

Existía también una hermandad con el título de la Vera-Cruz. Esta solía realizar una procesión claustral además de la propia de Semana Santa, necesitando de una suma que ascendía nada menos que a 3.334 reales. Con Francisco Pesquero al frente, dicha cofradía había sido constituida con el privilegio de la aprobación episcopal en la que en aquella época era la iglesia conventual de San Francisco que, con el tiempo, pasaría a ser parroquia.

Sin salirnos del citado escenario, cabe destacar la popular Hermandad del Santo Cristo de la Expiración – dirigida por su hermano mayor, Juan Garandal – cuyo desfile procesional no era nunca una garantía ya que, de conformidad con lo redactado en el informe, esta celebraba “algunos años, aunque pocos, una fiesta exterior de Semana Santa en la que se gastan 2.000 reales, los más de limosnas”.

Posteriormente, algunas de las corporaciones existentes en 1770 pasaron a desempeñar un papel esencial en el panorama cofrade cordobés, cobrando una gran relevancia y protagonismo. No obstante, en las últimas décadas del siglo XVIII aún estaban lejos de ese esplendor que el tiempo les tenía prometido y ellas, por su parte, no realizaban salida procesional con sus correspondientes titulares. Dentro de este curioso grupo podíamos encontrar, por ejemplo, a la Cofradía del Santísimo Cristo de las Mercedes del Convento de la Merced, al cual podemos ver en la fotografía con la que se inicia este artículo, publicada por Alto Guadalquivir en 1978 y en la que se referían a la imagen como a la “salvada en el reciente incendio de la Diputación, una de las más antiguas de nuestra Semana Santa”.

De especial importancia eran, asimismo, la Hermandad de la Caridad del hospital del mismo nombre – que justificaba la ausencia de estación de penitencia y otros actos afirmando que no celebraba fiestas “porque todas sus rentas y limosnas las distribuye en la curación de enfermos” – la Hermandad del Santo Cristo de Gracia y la de Jesús Rescatado, ambas de los Trinitarios Descalzos.