Las antiguas imágenes del misterio del Buen Fin recobran la vida en Almería

La Hermandad del Rosario del Mar de Almería ha bendecido este sábado el nuevo misterio que acompañará a Nuestro Padre Jesús de las Penas desde la próxima Semana Santa. Un misterio conocido en Sevilla toda vez que se trata del conjunto iconográfico que tallase el insigne escultor sevillano Luis Álvarez Duarte para la Hermandad del Buen Fin de Sevilla y acompañase al crucificado hispalense entre 1972 y 1997, comprado el pasado mes de septiembre por la corporación almeriense. Se trata, en concreto, de las imágenes de la Magdalena, Nicodemo, José de Arimatea y un centurión romano, encargado de conceder el permiso para hacerse cargo del cuerpo de Jesús. La hermandad almeriense adquirió las cuatro figuras, tal y como deseaba el Buen Fin que no quería desprenderse del misterio por separado. Figuras que han sido adaptadas, toda vez que Nicodemo, José de Arimatea y María Magdalena han pasado a ser San Pedro, Santiago y San Juan, respectivamente.

En un comunicado difundido por la hermandad del Buen Fin, la Junta de Gobierno explicaba que las hermandades del Rosario del Mar (Almería) y la del Buen Fin (Sevilla) habían llegado a un acuerdo para adquirir el primer conjunto escultórico que tallara Luis Álvarez Duarte en 1972 que durante un cuarto de siglo ha acompañado al Santísimo Cristo del Buen Fin cada Miércoles Santo. “Tras meses de negociaciones entre ambas corporaciones -explicaba la nota-, culmina con el anhelo de la propia hermandad almeriense ratificado por su cabildo de hermanos celebrado en 2016: completar el misterio que en un futuro habría de acompañar al Señor de las Penas, obra de Luis Álvarez Duarte, por imágenes de su propia autoría”. “Cabe señalar que el citado imaginero era director artístico de la hermandad, hermano de nómina desde su fundación a la que le unían estrechos lazos familiares, y Hermano Mayor Honorario. Si bien con el fallecimiento repentino del artista, se quedó inconcluso el misterio. No obstante, la Divina Providencia ha querido que finalmente se pueda materializar este sueño”, indicaba el comunicado.

“Conocida la noticia del encargo y ejecución de un nuevo misterio por parte de la hermandad del Buen Fin -proseguía-, y aprobado en cabildo la enajenación de las antiguas imágenes, ambas hermandades establecieron contacto, acordándose finalmente la noticia. “Ambas corporaciones, nos sentimos profundamente orgullosas que dichas imágenes que durante tantos años acompañaron al Santísimo Cristo del Buen Fin, puedan acompañar a Nuestro Padre Jesús de las Penas cada Jueves Santo por las calles de Almería y así poder seguir dándole culto al que fuera el primer misterio que el insigne imaginero realizara, recuperando para Almería y para el arte en general un conjunto escultórico de un autor de gran relevancia en la imaginería sacra. Un auténtico maestro del arte de finales del siglo XX y las dos primeras décadas del siglo XXI”.

Cabe recordar que el titular cristífero de la hermandad del Rosario del Mar, Nuestro Padre Jesús de las Penas, fue adquirido por la hermandad en 2001 a Luis Álvarez Duarte, que había labrado en 1992 como regalo a la hermandad de S. José Obrero de Sevilla, dedicado a la memoria de sus padres. Pero desavenencias con el párroco, frustraron su objetivo y finalmente se quedo en Almería años más tarde. Bendecido el 18 de marzo de 2001, por Lucas Sánchez Parra, en la Capilla del Real Hospital de Santa María Magdalena. El dramático detalle de las lágrimas de cristal aumenta la compasión popular hacia la escultura. Preso por la traición de Judas Iscariote, presenta las manos atadas por delante del cuerpo. Primera imagen de escultor con esta característica. Ladea levemente la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al suelo, abatido ante el cruel destino. Los labios abiertos muestran claramente la lengua y la dentadura tallada. Procesiona sobre el paso misterio (1961) de los talleres de Juan Pérez Calvo, talla de Rafael Fernández del Toro y dorado de Antonio Sánchez González. En la delantera del paso, procesiona la reliquia de Nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, y por mediación del entonces Prior de los Dominicos de Almería, Fray Antonio Bueno Espinar.