Andalucía, El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Las cofradías y el cambio climático

A pocos puede extrañar las altas temperaturas por las que estamos atravesando. En primer lugar porque estamos en verano y se espera que el mercurio suba más que el resto del año, pero también porque el planeta se va calentando a un ritmo que tan solo los negacionistas se entretienen en desmentir.

Y la subida del termómetro no nos deja indiferente tampoco a los cofrades. Sabemos del calor de los últimos Corpus y de la procesión de la patrona que tras recogerse provoca la huida de los sevillanos en dos direcciones, hacia casa o hacia la playa. Porque no hay quien pueda soportar el calor y menos cuando los toldos se han colocado en esta ocasión a mitad del estío. Sin ir más lejos, estos días las calles del centro aparecen desiertas, excepto para algún desorientado turista que se atreve a salir cuando el sol impide hacer prácticamente una vida normal o el sevillano que por fuerza mayor tiene que salir de su domicilio.

Pero el calor, según las previsiones, no solamente azotará con mayor fuerza en verano. Lo hará el resto del año, siendo aquellas temperaturas frías un recuerdo más que otra cosa para los que alcancen el ecuador de siglo, en 2050. Habrá quien piense que todavía queda mucho por hacer y que los medios se encargan de fomentar en exceso un alarmismo que no llegará, pero si observamos los movimientos que llegan desde el otro extremo, para dentro de aproximadamente treinta años las temperaturas que estamos sufriendo en esta ola de calor extremo serían predominantes más allá de la estación veraniega.

Y para quienes se niegan a aceptar que el clima no es el mismo que el de hace cincuenta años no hay más que ver las mangas cortas en diciembre, sacándose selfies ante los montajes navideños del Ayuntamiento por el centro de la ciudad. O las temporadas en las playas que se alargan hasta bien entrado el invierno.

Si altas son las temperaturas que vendrán imaginen cómo será el sopor bajo un paso o el antifaz. Hace escasos años ya vimos cómo era difícil mantener los cirios erguidos ante los elevados grados del termómetro. Veremos a ver si no se convierte en habitual esta estampa y la de los nazarenos con la cara descubierta.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup