Francisco Vélez, expresidente del Consejo, también será distinguido por su papel en el fomento de las tradiciones sevillanas
Las hermandades del Museo y de la Misión han sido incluidas en la propuesta oficial de Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Sevilla correspondiente al año 2025, un reconocimiento que subraya su papel clave en la conservación, promoción y revitalización de las tradiciones religiosas y culturales de la ciudad. Ambas corporaciones recibirán la Medalla de la Ciudad en la categoría de Fomento de las tradiciones de Sevilla, en un gesto que también alcanza al expresidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez de Luna, figura clave en el devenir reciente de la Semana Santa hispalense.
La Hermandad del Museo y la Hermandad de la Misión
La distinción a estas dos hermandades supone un respaldo institucional al valor histórico y social de estas corporaciones, que han desarrollado una labor destacada tanto en su compromiso evangelizador como en la conservación del patrimonio y la vida de barrio. La Hermandad del Museo, con más de cuatro siglos de historia, es un emblema del Lunes Santo y del barroco sevillano; mientras que la Hermandad de la Misión, de fundación más reciente, ha emergido con fuerza en el panorama cofrade, consolidándose como una referencia de dinamismo y renovación pastoral.
La Hermandad del Museo: Un Viaje Centenario de Devoción y Resiliencia
En el año 1575, un grupo de hombres piadosos residentes en Sevilla, impulsados por un profundo fervor religioso, escucharon emocionados las palabras del predicador del Sermón de Pasión. Este predicador, con un tono agudo y vibrante, describió con intensidad los sufrimientos de Cristo en la cruz, lo que conmovió profundamente a los asistentes, muchos de ellos miembros de la platería sevillana. Sin embargo, diversos autores han corregido la creencia común de que la hermandad fue fundada exclusivamente por plateros, como algunos sostienen, ya que no fue una cofradía gremial.
Fundación de la Cofradía y Primeros Pasos
La Cofradía fue oficialmente fundada en noviembre de 1575 en la iglesia de San Andrés, y su primer apoderado, Pedro de Herrera, firmó un poder notarial para gestionar los asuntos de la hermandad. La Regla, aprobada por el Cardenal Arzobispo Cristóbal de Rojas y Sandoval, estableció las normas de la corporación, permitiendo a la hermandad hacer estación de penitencia en la tarde del Viernes Santo. Además, instituyó cultos para las festividades de la invención de la Santa Cruz, la Natividad de la Virgen y la festividad de Todos los Santos.
La Imagen del Cristo y la Virgen
Un aspecto fundamental de la hermandad fue la creación de la imagen del Cristo Expirante, encargada al escultor Marcos de Cabrera en 1575. La talla de Cristo, diseñada para ser ligera y fácil de procesionar, se hizo tan única que, según la tradición, los moldes fueron destruidos para evitar copias. Aunque la Regla inicial de 1575 indicaba que la Virgen titular sería Nuestra Señora de las Aguas, esta advocación fue modificada con el tiempo, y en 1607, la hermandad se unió con la Cofradía de la Virgen de las Mercedes, cambiando su título. En el siglo XVIII, Cristóbal Ramos modeló la imagen de la Virgen de las Aguas, que sigue siendo venerada en la actualidad.
Relación con la Orden Mercedaria y Traslados
La hermandad estableció una relación con la Orden Mercedaria en 1577, lo que motivó su traslado al Convento de la Merced en el mismo año. A lo largo del tiempo, la hermandad se trasladó en varias ocasiones, incluida la iglesia de La Magdalena, hasta que, en 1613, se le concedió una capilla en el convento, donde permanecería hasta el siglo XIX. Tras las desamortizaciones y las invasiones francesas, la hermandad sufrió grandes pérdidas, incluyendo el saqueo de su sede por las tropas de Napoleón en 1810.
Restitución y Renacimiento de la Hermandad
A pesar de las dificultades y las tragedias sufridas durante las invasiones francesas, la hermandad logró mantenerse viva. En 1825, la hermandad comenzó su reorganización, y un año después, en 1826, volvió a salir en procesión. En 1829, la hermandad fue reconocida como Real por el Rey Fernando VII, quien aceptó ser su Hermano Mayor Perpetuo. A partir de entonces, la hermandad comenzó a restablecer su regularidad en las estaciones de penitencia.
Siglo XX y Continuidad de la Tradición
A lo largo del siglo XX, la hermandad siguió adelante con su labor y, en 1883, logró adaptar su capilla para permitir que los pasos pudieran salir con facilidad. En 1895, la Virgen estrenó una nueva saya y manto bordados por el taller de Josefa y Ana Antúnez, símbolo de la renovación y el esfuerzo constante de la hermandad por mantener viva su tradición.

La Hermandad de la Misión: Un Camino de Fe y Devoción
La Hermandad de la Misión tiene sus raíces en la Parroquia de Nuestra Señora de las Victorias de París, donde se constituyó como Archicofradía el 11 de diciembre de 1836. Este proyecto se fue extendiendo por el mundo, especialmente a través de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María (Claretianos), quienes llevaron consigo la devoción a Corazón de María. En Sevilla, la Archicofradía se establece oficialmente en 1907, en la Capilla de la Puerta de Jerez, donde la comunidad claretiana comenzaba a ejercer su apostolado y devoción al Inmaculado Corazón de María.
Establecimiento en el Barrio de Heliópolis
El 2 de mayo de 1940, los Misioneros Claretianos llegaron al barrio de Heliópolis, solicitando al Arzobispado de Sevilla permiso para establecer allí una cofradía. Tras varias gestiones, el 15 de julio de 1948, el Cardenal de Sevilla autorizó la creación de la Cofradía del Inmaculado Corazón de María en dicho barrio, iniciando así un proceso de reorganización. Fue el 15 de octubre de 1948 cuando la hermandad se reorganizó formalmente, y el 27 de febrero de 1949, se realizaron las primeras imposiciones de escapularios y juramento de los primeros hermanos en la iglesia provisional del Colegio Claret.
Primeras Salidas y Expansión de la Devoción
La devoción a Corazón de María comenzó a tomar fuerza en el barrio, con las primeras procesiones que, a pesar de las limitaciones materiales, lograron movilizar a la comunidad. En 1951, la hermandad estrenó su primer paso en metal plateado, gracias a la colaboración de la Hermana Mayor Honoraria Vitalicia, Dña. Margarita Dujat des Allimes y Díez, quien apoyó el proyecto. Así, la Hermandad de la Misión consolidaba su presencia en la ciudad con la devoción al Corazón de María.
Consolidación y Reconocimiento Oficial
En 1960, la hermandad fue vinculada a la Archicofradía central en Roma, lo que reforzó su presencia internacional. Posteriormente, en 1984, se encargó la imagen de un Nazareno al escultor José Manuel Bonilla Cornejo, quien completó la talla en 1987. Ese mismo año, la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María se constituyó oficialmente como Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos, con la incorporación de nuevas imágenes, como Nuestra Señora del Amparo.
Evolución en el Siglo XXI
A lo largo de los años, la hermandad ha ido evolucionando y creciendo, consolidándose en su misión pastoral y penitencial. En 2007, un Cabildo General Extraordinario aprobó las nuevas Reglas, consolidando la faceta penitencial de la hermandad. Así, la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María pasó a denominarse oficialmente Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santo Cristo de la Misión, Nuestra Señora del Amparo, San Juan Evangelista y San Antonio María Claret.
Con esta evolución, la hermandad se mantiene viva, fiel a su misión de evangelizar y difundir la devoción a Corazón de María, uniendo las facetas de gloria, sacramental y penitencial en su caminar por las calles de Sevilla.
Francisco Vélez y su contribución a las tradiciones sevillanas
Por su parte, Paco Vélez, quien presidió el Consejo de Hermandades entre 2016 y 2023, verá reconocida su trayectoria con la misma distinción. Bajo su mandato, se reforzó el diálogo entre el mundo cofrade y las instituciones, al tiempo que se promovieron iniciativas culturales y sociales que ensancharon el papel de las hermandades más allá del ámbito estrictamente procesional.
Hijo Adoptivo de Sevilla
En la lista de galardonados destaca la concesión del título de Hijo Adoptivo de Sevilla al periodista Carlos Herrera Crusset, quien ha dejado una huella profunda en la comunicación sevillana, siendo una de las voces más reconocidas del panorama nacional.
Hijo Predilecto de Sevilla
El título de Hijo Predilecto de Sevilla, a título póstumo, ha sido otorgado al diplomático Ramón Ybarra Valdenebro, cuya labor en el ámbito internacional y su vinculación con la ciudad de Sevilla marcaron una diferencia significativa en el desarrollo de las relaciones exteriores de la capital andaluza.
Medallas de la Ciudad por su Proyección de Sevilla
La Medalla de la Ciudad por su proyección de Sevilla ha recaído en Alfredo Sánchez Monteseirín, exalcalde de la ciudad y figura clave en el impulso de la modernización de Sevilla en las últimas décadas, destacando especialmente por su gestión durante la Expo 92.
Medallas de la Ciudad como Embajadores de Sevilla
En la categoría de Embajadores de Sevilla, los galardonados son José Víctor Rodríguez Caro y José Luis Medina del Corral, los diseñadores de Victorio & Lucchino, quienes han llevado el nombre de la ciudad a los más prestigiosos escenarios internacionales de la moda.
Medallas de la Ciudad por su Trayectoria Profesional
Rafael Juliá García, Casa Morales, Ana Llopis Barrera, Fernández y Roche, y Francisco Herrero León son los profesionales destacados con la Medalla de la Ciudad en reconocimiento a sus trayectorias notables en sus respectivos campos, contribuyendo al crecimiento y prestigio de la ciudad en áreas como la arquitectura, la ingeniería y los negocios.
Medalla de la Ciudad por el Impulso Económico y Empresarial
La Medalla de la Ciudad por su contribución al impulso económico y empresarial ha sido otorgada a Caja Rural, entidad financiera que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo económico de la ciudad, apoyando a empresas locales y proyectos innovadores.
Medalla de la Ciudad por el Fomento del Arte y la Cultura
En el ámbito cultural, ha sido premiado el Museo de Bellas Artes, una de las instituciones más relevantes de Sevilla, que sigue siendo un referente en la preservación del patrimonio artístico y en la promoción de la cultura sevillana a nivel nacional e internacional.
Medalla de la Ciudad por el Fomento del Patrimonio
Ignacio Medina y Fernández de Córdoba recibe la Medalla de la Ciudad por su incansable labor en la preservación del patrimonio histórico sevillano, un esfuerzo que ha permitido recuperar y poner en valor muchos de los monumentos y elementos arquitectónicos de la ciudad.
Medallas de la Ciudad por su Trayectoria Artística
Las Medallas de la Ciudad por su trayectoria artística han sido concedidas a Mercedes Rodríguez Gamero («Merche Esmeralda») y Pilar Sánchez Luque («Pastora Soler»), dos figuras destacadas en la música flamenca y popular, que han llevado el arte andaluz a todo el mundo.
Medalla de la Ciudad por Méritos Deportivos
El futbolista sevillano Jesús Navas González ha sido galardonado con la Medalla de la Ciudad por sus méritos deportivos, destacando como uno de los futbolistas más importantes de la historia reciente de Sevilla Fútbol Club y de la selección española.
Medalla de la Ciudad por su Labor Solidaria y Lucha por la Igualdad
La Medalla de la Ciudad por su labor solidaria y lucha por la igualdad ha sido otorgada a Séfora Vargas Martín, quien ha destacado por su trabajo en el ámbito social y su constante lucha por la inclusión y la justicia social.
Medallas de la Ciudad por su Labor Social
En esta categoría, han sido galardonadas varias entidades y personas que han dedicado su vida a la acción social, como Adhara, Asociación VIH/Sida, Pulseras Rosas, Rosa Ciriquián Costi, Maruja Vilches Trujillo, Antonio Ríos Ramos, y la Comunidad General de Propietarios y Residentes de Pino Montano. Asimismo, se ha reconocido póstumamente a Ignacio Sánchez, conocido como “El Indio de Astilleros”, por su dedicación al trabajo social y comunitario.
Medalla de la Ciudad por Mantener las Raíces Culturales de Otras Regiones en Sevilla
La Casa de Extremadura ha sido premiada por su destacada labor en mantener vivas las tradiciones y raíces culturales de Extremadura en Sevilla, organizando eventos y actividades que fomentan el intercambio cultural entre ambas regiones.
Medalla de la Ciudad por su Labor Educativa
La Institución Teresiana de Sevilla y el IES Politécnico han sido distinguidos por su esfuerzo educativo, promoviendo el acceso a la educación y la formación de las nuevas generaciones en la ciudad.
Medalla de la Ciudad por su Labor Comunicativa
La Medalla de la Ciudad en el ámbito de la comunicación ha sido otorgada a Radio Sevilla, una de las emisoras más emblemáticas de la ciudad, que lleva años siendo referente en la información y el entretenimiento sevillano.
La importancia de las hermandades en la identidad sevillana
La inclusión de las hermandades y de una figura cofrade como Vélez en este elenco de homenajeados subraya el peso específico que la religiosidad popular sigue teniendo en la identidad sevillana. Un reconocimiento no sólo a lo simbólico y devocional, sino también a una labor silenciosa y constante al servicio de la ciudad.





