El galardón se entregará el 30 de mayo durante los actos conmemorativos de San Fernando, patrón de la capital hispalense
El Ayuntamiento de Sevilla ha decidido la concesión de la Medalla de la Ciudad a Francisco Vélez de Luna, presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías. La ceremonia se celebrará el próximo 30 de mayo, festividad de San Fernando, patrón de Sevilla, en el tradicional acto institucional que tiene lugar en el Salón Colón del Consistorio.
La Medalla de Sevilla es una de las más altas distinciones que otorga la ciudad a personas o entidades que han contribuido de forma sobresaliente al progreso social, cultural, religioso o patrimonial de la capital andaluza. Precisamente por ello, su concesión a Vélez ha sido recibida con una evidente división de opiniones.
Una trayectoria de más de dos décadas
Francisco Vélez es abogado de profesión y lleva más de 22 años vinculado al Consejo, donde ha ocupado diversos cargos de responsabilidad como delegado del Domingo de Ramos, delegado del Miércoles Santo y tesorero. Desde 2016, ostenta la presidencia del máximo órgano de representación de las hermandades sevillanas.
«Su mandato ha estado marcado por avances en la organización de la Semana Santa, la interlocución institucional, y el fortalecimiento del papel de las cofradías en la vida pública de la ciudad», aseguran los defensores de tal galardón.
Qué es la Medalla de Sevilla
La Medalla de la Ciudad de Sevilla es una condecoración honorífica que se entrega anualmente el 30 de mayo, durante los actos conmemorativos del Día de San Fernando. Su finalidad es distinguir a quienes han prestado servicios extraordinarios a la ciudad o han contribuido de manera significativa a su prestigio.
El acto de entrega, presidido por el alcalde, se celebra en un entorno solemne y reúne a autoridades, representantes institucionales y miembros de la sociedad civil.
Reconocimiento a la Sevilla cofrade
«La concesión de la medalla a Paco Vélez simboliza también el reconocimiento del papel fundamental que desempeñan las hermandades y cofradías en la estructura cultural y espiritual de Sevilla», esgrimen sus partidarios, que añaden que «su figura resume el trabajo constante y discreto de quienes sostienen, desde dentro, una de las tradiciones más arraigadas y significativas de la ciudad». Una defensa que contrasta con muchas otras voces que cuestionan sus méritos para recibir tal honor.





