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«Las Hermandades han vivido guerras y pandemias y nuestra Semana Santa ha sobrevivido a todo» | «Volveremos aunque tengan que pasar varios años, a sentir, participar y disfrutar de la Semana Santa que conocemos»

Las hermandades atraviesan por una situación complicada derivada de la crisis sanitaria que hostiga nuestro país desde el mes de marzo. Es una realidad que no escapa a nadie. Las cofradías de la capital cordobesa no son una excepción, y por ello desde este medio nos hemos planteado darle voz a distintas personalidades del ámbito cofrade de la ciudad de San Rafael, para que expresen sus impresiones sobre lo que está por venir, tal y como ya hicieron Antonio Ruf, hermano mayor de la hermandad de la Merced, y Francisco Carbonero, hermano mayor de la Agonía, anteriormente en Gente de PazEn esta ocasión, Manuel Aguilera, hermano mayor de la Hermandad del Descendimiento, así como Juan Luis Merchán, hermano mayor del Buen Suceso, abordan distintas cuestiones relacionadas con la dificultosa situación que atraviesan sus respectivas hermandades en la actualidad.

«Este año sin esos ingresos (Feria, Cruces de Mayo, loterías…) estamos abocadas a llevar nuestros presupuestos al límite y mucho más sin saber si el próximo 2021 tendremos Semana Santa»

Preguntado por las consecuencias de la pandemia para las cofradías en 2020, Manuel Aguilera las valora «como no podría ser de otra manera, desde un punto de vista muy negativo, como para todos. Y sin dudarlo no solo tendrá efectos negativos en este 2020 que ya estamos pasando sino también en el 2021 cabe pensar que habrá sustitución de muchos actos y limitaciones«. Por su parte, Juan Luis Merchán afirma que «como en otros sectores de la sociedad están siendo demoledoras para el presente y futuro de las mismas, no solo desde el punto de vista económico, donde nos está costando sobrevivir y afrontar aquellas necesidades más vitales de las cofradías, sino también desde otros puntos de vista como son el humano, por la falta del trato diario personal con los hermanos, el patrimonial, proyectos que teníamos iniciados se encuentran paralizados… todo lo que acontece está redundando negativamente en la vida cotidiana de una cofradía a lo largo del año«.

«Hemos trazado un plan económico a corto plazo, dado que a largo plazo difícilmente se puede prever con la incertidumbre que tenemos»

En cuanto al asunto de la subvención del ayuntamiento, y su esperada resolución satisfactoria, Merchán expresa que «entendemos que no puede existir otra solución para poder afrontar los problemas que tenemos de que la subvención del ayuntamiento llegue a buen término. Las administraciones públicas cuando más deben apoyar a los ciudadanos e instituciones son en situaciones extremas, y en este caso, está más que sobradamente justificada lo anormal y excepcional de todo lo que está aconteciendo«. Aguilera, en esta misma línea, reconoce que tiene esperanzas de que el resultado sea favorable, afirmando que «debemos confiar a que se llegue a un acuerdo satisfactorio para todos porque cabe recordar que las cofradías no vive solo la Semana Santa, si no que somos organizaciones que estamos todo el año trabajando y dando eventos y actos a la ciudad. Y que sin duda la situación podría catalogarse de extremadamente extraordinaria«.

«Sin duda existen alternativas a una Semana Santa en blanco»

En lo que concierne a la realidad económica de ambas hermandades, el máximo mandatario del Descendimiento sostiene que «sin duda las hermandades estamos llamadas a vivir de las cuotas de nuestros hermanos, pero la realidad es bien diferentes. Las hermandades sobrevivimos de las cuotas de los hermanos y después gracias a la labor de un grupo que trabaja las diferentes fuentes de ingresos como la Feria, Cruces de Mayo, loterías… Son las que hacen que las hermandades podamos afrontar diferentes proyectos. Pues bien este año sin esos ingresos estamos abocadas a llevar nuestros presupuestos al límite y mucho más sin saber si el próximo 2021 tendremos Semana Santa«. Merchán, por su parte, afirma que «difícilmente podemos afrontar los gastos normales con los que cuenta la cofradía. Hemos trazado un plan económico a corto plazo, dado que a largo plazo difícilmente se puede prever con la incertidumbre que tenemos, al objeto de que al menos lo más necesario y urgente pueda ser afrontado, estableciendo prioridades para que dentro de esta situación excepcional en la cual nos encontramos, la cofradía pueda seguir funcionando al menos con normalidad en todo aquello que nos sea posible«.

«Es aventurado predecir lo que pueda ocurrir de aquí a Semana Santa»

Sobre si las cofradías y las bandas pueden aguantar otra Semana Santa igual que la de 2020, Merchán piensa que «va a ser muy difícil y complicado, pero si todo esto no cambia tendremos que afrontar la situación de la mejor forma posible e idear fórmulas con las cuales podamos afrontar la Semana Santa, venidera como las circunstancias nos permitan. Si tenemos clara una cuestión, ilusión, trabajo, voluntad por hacer las cosas bien y afrontar de forma directa aquellos problemas que vayan apareciendo, por mi parte y la de mi Junta de Gobierno no vamos a escatimar ningún esfuerzo en ello«. Acerca de esta cuestión, Aguilera sostiene que cree que «las hermandades podremos sobrevivir a esto sin ningún tipo de impedimento, como he dicho solo nos queda ajustarnos a lo que nuestros ingresos nos permiten. Referente a las bandas creo que ellos conocen su economía, sus diferentes ingresos y serían ellas quienes debieran responder. Pero sin duda es un momento difícil y de extrema dureza el que se está viviendo y solo cabe en mi cabeza que debemos de ser responsables y ayudarnos unos a los otros«.

«No se me pasa por la cabeza nada que no sea visitar al Santísimo a la Mezquita-Catedral»

En cuanto a la mayor preocupación de ambos, Manuel Aguilera apunta a «tener que mermar los proyectos sociales que la hermandad realiza en la actualidad por falta de medios o fondos, la ayuda a los demás es lo único que no puede esperar. Los proyectos patrimoniales, celebración de actos masivos y salidas podrán realizarse en un futuro no muy lejano«. Por su parte, Juan Luis Merchán expresa que, «como no puede ser de otra forma, la salud y el bienestar de todos en general y de nuestros hermanos en particular, además de la incertidumbre que nos embarga. Esta situación en la que nos encontramos debe remitir a la mayor brevedad posible, una vez terminada, con calma, paciencia y voluntad, retomada la normalidad, seguir trabajando por el bien de todos y el crecimiento de nuestra Cofradía«.

Cuestionados por las opiniones sobre lo que se podría hacer la próxima Semana santa y las distintas alternativas para no pasar una cuaresma en blanco, Merchán afirma que «mucho se está hablando sobre ello considerando, desde mi modesto punto de vista, que es aventurado predecir lo que pueda ocurrir de aquí a Semana Santa. Cada día que transcurre acontecen noticias nuevas, no podemos asegurar lo que puede ocurrir la semana que viene, o la otra, por ello, pronunciarnos sobre lo que será la Semana Santa del año que viene entiendo que es aventurado a día de hoy. Respecto a las alternativas que se están planteando pudiera ser que fructificara alguna de ellas, pero no se me pasa por la cabeza nada que no sea visitar al Santísimo a la Mezquita-Catedral, acompañando a nuestros titulares en su estación de penitencia con hermanos nazarenos«. Añade, además, que «no contemplo a día de hoy nada que no sea visitar al Santísimo a la Mezquita-Catedral, con nuestros Titulares acompañados por los hermanos de la Cofradía».

«Se hará lo que nos permitan y desde luego esté dentro de lo razonable»

Por su parte, Aguilera reconoce que «se hará lo que nos permitan y desde luego esté dentro de lo razonable. Tendremos que escuchar las sugerencias y avenirnos a lo mejor para todos, lo que sí tengo claro es que debemos de unirnos mucho las Hermandades para lograr que cualquier propuesta salga adelante«. Matiza, además, que «no hay sustituto a la Semana Santa tal y como la conocemos, ahora también es por todos sabido cual es el carácter social. Como cofrade creo que siempre habrá refugio a poder vivir otra Semana Santa desde el recogimiento en los templos, viviéndola desde el interior del alma, la Semana Santa no solo son las procesiones, son los cultos previos, los Santos Oficios, etc. Pero desde luego el carácter popular de Andalucía es la calle, es nuestros titulares recorriendo su camino a la Santa Iglesia Catedral para realizar estación de penitencia. Sin duda existen alternativas a una Semana Santa en blanco, lo que queda por deliberar es si será lo suficientemente segura como para poder desempeñarla«.

A vueltas con esta misma cuestión, y lo que ambos creen que finalmente sucederá, Merchán afirma que se trata de una «pregunta difícil. Estamos embargados en una situación de incertidumbre que no me atrevo a pronunciarme lo que será la próxima Semana Santa«. En esta misma dirección, Aguilera reconoce que «debido a como están cambiando las cosas en la actualidad, creo que pensar en cómo estaremos es pensar demasiado. Aún no se me va de la cabeza en como de rápido se desmoronó todo este 2020, por lo que solo nos quedará esperar a ver como continuamos viviendo esta pandemia«.

«Debemos de unirnos mucho las Hermandades para lograr que cualquier propuesta salga adelante»
Sobre si ven el final de todo esto y si volveremos a ver la Semana santa que conocimos, Merchán se muestra optimista, apuntando que en «la vida misma todo tiene un inicio y un final. Esperemos que el final esté lo más cercano posible por el bien de todos, y más pronto que tarde, se vea la luz al final de este túnel que estamos transitando«. Añade, además, que «considero que va a ser difícil que determinados sectores de la vida discurran como antes lo venía haciendo, pero soy optimista de que si no vuelve al cien por cien como la hemos conocido, con el tiempo, paciencia, saber estar, responsabilidad, participación de todos, solidaridad, comprensión… seguro que sí, volveremos aunque tengan que pasar varios años, a sentir, participar y disfrutar de la Semana Santa que conocemos«. Por su parte, Aguilera sostiene que «sin ningún tipo de duda, sí. Creo que las Hermandades más antiguas han vivido guerras, pandemias, etc y nuestra Semana Santa ha sobrevivido a todo, por lo que creo que esto no es diferente en la historia aunque sí para nosotros«, pero que «poner fecha cuanto menos es adelantarse«.
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