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Galerias, Sevilla

Las mejores imágenes del Martes Santo

El Martes Santo abría sus puertas con un sol esplendoroso que daba todo su oro a la canastilla del paso de San Esteban. La cofradía de la calle Águilas fue la primera en salir e inaugurar la carrera oficial en esta jornada. Y a pesar de su temprana hora de salida fue acompañada por un notable público que se notó en el resto de las cofradías provocando una sensación de mayor afluencia respecto a los demás días. La Virgen de los Desamparados ataviada primorosamente hacía extasiar al público al son de campanilleros en la Alfalfa.

El gran estreno de la Semana Santa lo pudimos contemplar en la cofradía del Cerro. Nuestro Padre Jesús de la Humildad salía por primera vez y gustó mucho en la calle. Su paso una maravilla. El discurrir por el Arenal fue un beso como el de una madre del Cerro daba a su hijo que estaba vestido de nazareno. La Virgen de los Dolores confirmó por las calles de la ciudad que no solo es querida en su barrio. En Puerta Jerez tuvo la Cruz de Guía que esperar diez minutos a que pasara los Estudiantes en el cruce que ponía en duda el nuevo plan del Martes Santo.

Bonita ida la de la Candelaria. El nuevo Martes Santo provocó que la cofradía de la calle San José tuviera que adelantar su salida a la hora a la que acostumbraba salir. El palio de la Candelaria con toda la luz del día acogía todas las miradas. Para muchos era la primera vez que veían que el palio tenía el tono de un color verde agua. Precioso su paso por el Salvador a los sones de ‘Siempre la Esperanza’.

San Benito fue uno de las cofradías que más público concentró en el día de hoy. El misterio de la Presentación al Pueblo se notó que era uno de los más esperados de la Semana Santa. Muy bonita se presentaba la Virgen de la Encarnación en el año en el que volverá a salir de forma extraordinaria. Su paso por Laraña a los sones de Valle de Sevilla dejó una estampa de película mientras el sol irradiaba en su rostro y el incienso era un telón que mostraba al fondo al paso de misterio entrando en Campana. En la Cuesta del Rosario se vivió la cara más mala de la jornada cuando la agrupación musical de los gitanos llegaba abriendo el paso de la hermandad de san Benito y una mujer intentó pasar y, al no poder hacerlo, acabó increpando a dos componentes de la banda que acabaron abandonando la formación entre lágrimas. Como contraposición en ese mismo lugar la Virgen de la Encarnación dio una de las mejores chicotás del día con la marcha ‘Mi Amargura’.

Sobriedad y elegancia en la Hermandad de los Javieres. Este año tuvieron menos horas de luz. Quizás la cofradía se ajuste más a este horario. La Virgen de Gracia y Amparo era una maravilla contemplarla. Un bello rostro que dejaba emocionado a los palcos mientras sonaba ‘Nuestro Padre Jesús’.

Los Estudiantes volvió a confirmar que es una de las mejores cofradías de la Semana Santa. El cortejo impecable. Y el Cristo de la Buena Muerte impresionaba y lucía este año en todo su esplendor tras ser restaurado por Pedro Manzano. La Virgen de la Angustia era una delicia. Cobijada en el que puede ser el mejor palio de la Semana Santa lucía una luz única mientras la caída de la noche jugaba a un pulso con el arrebatador fuego de la candelería. Las marchas que se interpretaron estuvieron muy medidas, desde ‘Cordero de Dios’ pasando por ‘Juana de Arco’ o ‘Santísimo Cristo de las Siete Palabras’.

Otra de las cosas más esperadas del Martes Santo fue el paso de la Bofetá por el Arenal. El misterio imponía poderosamente. La conjunción con la Banda de las Cigarreras era perfecta. Mientras la Virgen del Dulce Nombre dejó marcado los corazones. Cuesta explicar su paso por Barcelona al son de ‘Sevilla Cofradiera’. La Dolorosa vestida bellísimamente tenía una luz sobrehumana y un sonido inolvidable en el impacto de sus bellotas con los varales mientras jugaban con los naranjos.

Perfección en la vuelta de Santa Cruz. Era conmovedor como el Cristo de las Misericordias subía la Alcazaba o cruzaba la Plaza de la Alianza con un silencio total roto por una saeta. La Virgen de los Dolores enamoró a los que fueron a acompañarla en su vuelta. Numeroso público el que había, también en su entrada. La revirá de Mateos Gago con Amargura fue un broche de oro para este Martes Santo que tuvo su engarce con la entrada del palio de la Bofetá que se acercaba a la Plaza de San Lorenzo a los sones de Macarena de Cebrián.

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