La Hermandad de la Sentencia acaba de difundir imágenes de las obras de su nueva casa de Hermandad, situada entre las calles Saravia y Barroso. Todo en base a un proyecto que materializa el diseño, proyectado por José Enrique Crespo y Felipe Romero. Según ha puesto de manifiesto la Corporación cordobesa, todo marcha favorablemente para realizar desde ella su Estación de Penitencia el próximo Lunes Santo de 2024.
Cabe recordar que la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta de Andalucía daba luz verde a la modificación de la ficha de la casa de la calle Saravia, 2, esquina con Barroso, adquirida por la parroquia de San Nicolás para convertirla en Casa Museo de la Hermandad de La Sentencia. Con este paso «se desbloqueaba finalmente» la situación, con lo que la hermandad podía comenzar los trabajos de reforma en cuanto tuviera en sus manos la licencia de obras que debe otorgarle el Ayuntamiento de Córdoba. Unos trabajos que ya se encuentran en su recta final.
El proyecto de la Hermandad contempla que los pasos de la cofradía salgan a la calle por la fachada lateral que da a la calle Saravia y que giren hacia su izquierda en dirección a la calle Barroso. En este giro será necesario, por las dimensiones de los pasos, que o bien los pasos se suban a la acera o bien que la hermandad habilite una solución alternativa en forma de rampa o alguna opción similar para superar este obstáculo que tendrán que solventar las cuadrillas costaleras. Obviamente, el hecho de salir desde la Casa Hermandad obligará a la hermandad a realizar un traslado en las postrimerías de la Cuaresma. Un traslado que la Hermandad desea que sea público.
El inmueble de la calle Saravia pertenece al Plan Especial de Protección del Casco Histórico y, con esta «innovación» se ha pretendido «tener un marco legal y de protección del patrimonio que ha salido a la luz tras las intervenciones arqueológicas realizadas». La finalidad de esta acción ha sido conseguir «la puesta en valor del edificio y su adecuación al uso no lucrativo como casa de hermandad».
La Casa Museo de la Hermandad de La Sentencia se ubica en un inmueble del siglo XVI, cuya portada cuenta con elementos estructurales y formales que «se deben conservar y proteger». El delegado territorial de Turismo, Cultura y Deporte, Eduardo Lucena, ha apuntado que «las intervenciones arqueológicas realizadas señalan que el inmueble está vinculado en su origen a la fundación del hospital de San Jacinto, el que fue usado como iglesia, despacho de vinos y bodega durante varios siglos, para en el XIX modificar sus fachadas y transformarse en vivienda». Lucena ha apostillado que «a ese origen religioso debe su singularidad estructural primigenia, conformada fundamentalmente como una nave con cubierta de cerchas de madera sustentada sobre los muros perimetrales».
Recientes intervenciones arqueológicas han permitido datar las estructuras existentes en «un amplio abanico temporal», que va desde el último cuarto del siglo XVI al siglo XX. Por ello, «la modificación de la ficha de protección propuesta pretende poner en valor dicho edificio como elemento patrimonial recuperado y dar así cabida al nuevo uso al que se pretende destinar el inmueble, incorporándose en él todos los elementos arquitectónicos y patrimoniales de importancia que han visto la luz a raíz de las distintas intervenciones arqueológicas y de mantenimiento llevadas a cabo», ha resaltado el delegado.
Las modificaciones que se han realizado en la ficha del inmueble incluyen la identificación del mismo como Casa Plurifamiliar Antigua Iglesia del desaparecido hospital de San Jacinto, en lugar de casa patio. Además, se indica en su descripción que el patio interior es en planta primera y que la edificación procede de una estructura de una sola nave de uso religioso. La descripción del edificio también expone que la cubierta del mismo se presenta inclinada y con teja árabe en el cuerpo principal, aunque en la azotea es transitable en el interior.
Respecto a la conservación de elementos estructurales y formales, la nueva ficha amplía su número, ya que, de conservar únicamente sus fachadas, ahora se tendrán que proteger los elementos datados del siglo XVI, con recuperación del volumen interior de la nave de la iglesia. Asimismo, se deben conservar las fachadas. La de la calle Saravia, con recuperación de los elementos pertenecientes a la portada del siglo XVI; y la de la calle Barroso, que podrá modificar sus huecos, pudiendo suprimir la composición de la reforma realizada en el siglo XIX, aunque se indica la recomendación de usar recursos arquitectónicos que permitan la lectura del proceso histórico de transformación.







