La iglesia parroquial de San Vicente Ferrer, consagrada en 1956 y reconocida como edificio singular por su valor como referente arquitectónico, urbanístico y social del barrio de Cañero, afronta una intervención largamente gestada que permitirá adaptar uno de sus accesos a las necesidades actuales de la vida cofrade sin alterar el normal desarrollo de la actividad parroquial.
Un proyecto madurado desde 2021
La propuesta arquitectónica, trabajada de manera conjunta desde 2021 por la parroquia y la hermandad de la Presentación al Pueblo, contempla la ampliación del vano correspondiente a la puerta lateral oeste con el objetivo de resolver las dificultades que presenta la salida procesional del paso de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos durante la estación de penitencia. Hasta que esta actuación se materialice, la puerta principal del templo continuará utilizándose, incluida la salida del Lunes Santo de 2026, fecha en la que la corporación accederá por primera vez a la carrera oficial.
Desde el punto de vista técnico, la intervención supondrá una mejora sustancial de la accesibilidad, al reducir el desnivel existente mediante el paso de seis a dos escalones, facilitando tanto el tránsito del conjunto procesional como el acceso general. El nuevo vano contará con 2,64 metros de anchura y 3,96 metros de altura, dimensiones diseñadas para compatibilizar funcionalidad, seguridad y respeto al carácter patrimonial del inmueble.
Tramitación administrativa y calendario previsto
El impulso definitivo al proyecto se ha producido tras la aprobación inicial y unánime del anteproyecto por parte del Pleno municipal. Este acuerdo permite que el expediente regrese a la Gerencia Municipal de Urbanismo para su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia, trámite imprescindible antes de proceder a la solicitud de la licencia de obras.
Con el calendario ya perfilado, la previsión es que los trabajos puedan desarrollarse durante los meses de julio o agosto de 2026, un periodo elegido para minimizar la interferencia en la actividad cultual diaria y garantizar la continuidad de la vida parroquial y del barrio.





