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La Chicotá de Nandel, Opinión

Las personas, por encima de todo

Todos tenemos nuestros gustos, en el fútbol, la política, rubias o morenas si hablamos de mujeres, y si hablamos de los gustos en «nuestro mundo», los hay que prefieren cofradías de negro o blanco, de la más absoluta seriedad y sobriedad, o la mayor de las alegrías exportadas en festivas salidas procesionales. Que mejor cornetas que agrupaciones… que mejor cambios en el andar de los pasos, o un sobrio crucificado. Los gustos, son los gustos. Todos tenemos el nuestro, menos aquel que no tiene personalidad ninguna y va en el que le marcan.

La actualidad semanal la ha acaparado, fuera del mundo de las Hermandades y Cofradías, las grandes marchas del Día Internacional del Orgullo LGTBI. Marchas donde cada uno celebra sus ideales, sus gustos, su tendencia sexual como quiere, como puede… ofendiendo a quien quiere, o a quien puede. O también, haciendo el ridículo, como quiere, o como su estómago le deje. Volvemos a ver a personas atentando contra los cristianos. Volvemos a ver a perros pintados con los colores de la marcha sin que los animalistas digan nada. Volvemos a observar, con estupor, como un gilipollas, pues no tiene otro nombre, se va a la marcha con su camiseta del Che… sí, el Che Guevara, ese defensor de los gays… entiéndase la ironía.

Y mientras tanto, en paz y en democracia, los gays y lesbianas de Ciudadanos, acorralados, amenazados, coartadas todas sus libertades, porque son gays de segunda; se mezclan los ideales y si no formas parte de la pureza extrema, que es la que si te hace digno de poner alardear de tus libertades, y juzgar la de los demás, te expulsan del paraíso. Pero no se preocupen, todo, todo, muy bien excusado y encima argumentado y razonado por el Ministro del Interior.

Espero que en el mundo cofrade, los gays y las lesbianas, sean de la hermandad que sean, no sean señalados ni diferenciados, ni más ni menos que como el resto de hermanos. Las personas, son las personas y seguro que muchos de nuestros hermanos han sufrido, una vez más, viendo a personas que utilizan su libertad para castigar o injuriar a la religión católica. No les representan, ni a ellos, ni a nosotros, pero lo importante son las personas, según gusto o condición.

Adentrándonos un poco más en nuestro mundo, el cofrade, nuevamente salen a relucir ejemplos del trato a los demás. Muchas veces, la agonía por un deseo por encima de todo, el cargo o la vida, hace que se destituyan a personas de malas maneras. No se tiene en cuenta ni los sentimientos, ni a la persona. Solamente prevalecen los deseos de los que ostentan el poder, hasta que dentro de cuatro u ocho años, se vuelva la tortilla, y se vuelvan a ajustar las… Bueno, los cargos.

He vivido enfados de amigos por mis comentarios, por mis creencias, opiniones o gustos. Pero es que cada uno es como es, aunque muchos de esos amigos, han dejado de serlo, porque no lo eran y no aprobaban una opinión que no fuera la del conjunto, algo que nada tiene que ver con la libertad. Los amigos son los amigos, y por lo tanto, pase lo que pase, con cargos de por medio o no, con ideas distintas, alumbran y reconocen a la persona y cuando todo el vendaval mengua siempre se reencuentran, persona y persona, una buena comida, una buena charla, un buen vino o una copa, y las personas, las que van de frente, con amistad y sin malicia, vuelven a ser eso, personas, pues las personas, están por encima de todo.

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