Entre zambomba y zambomba, villancico y villancico, y alumbrados (ahora denominados espectáculos de luz y sonido) que compiten por ser el más faraónico que hubo jamás , la celebración de las fiestas navideñas se diluye también entre salidas procesionales.
Y es que, cada vez es más frecuente asistir a procesiones mas cercanas a la Navidad, al margen de las del Niño Jesús que abren el año, algunas con solera como la del Valle de Sevilla y otras creadas en Córdoba a ese rebufo.
Pero también las hay en las inmediaciones del 25 de diciembre, por la otra parte del calendario. Dos ejemplos sirven para ilustrar esta tendencia. Así, el 17 de diciembre, las calles del barrio de Levante de Córdoba serán el escenario de la procesión de la Virgen de Belén. A la par que el 21, a cuatro días de la Navidad, en Sevilla tendrá lugar la extraordinaria del Santo Crucifijo de San Agustín y el regreso a casa de la Virgen del Socorro.
Esas procesiones son la medida de una tendencia más amplia y que consiste en llenar todo el calendario anual de procesiones.





