Córdoba, Portada

Las procesiones volverán a las calles de Córdoba en las próximas semanas

“No existe ningún impedimento para celebrar procesiones en Córdoba siempre y cuando sus organizadores cumplan con las recomendaciones de la autoridad sanitaria”. Este el mensaje que en las últimas horas ha comenzado a difundir, con absoluta nitidez, el equipo de gobierno municipal, cansado de recibir críticas que no les corresponde asumir. Si el lunes fue el propio alcalde, José María Bellido, quien abanderó esta necesaria puntualización, este martes ha sido el teniente de alcalde de Urbanismo y Hacienda, Salvador Fuentes, quien ha dejado claro esta premisa en una comparecencia púbica ante los medios desarrollada el Salón de Plenos del consistorio.

Fuentes, que ha recordado que esta misma tarde se reúne el comité de expertos de la Junta de Andalucía para evaluar la situación y ha subrayado el optimismo manifestado por la presidente Juanma Moreno acerca de la buena evolución de la epidemia –incluso con la posibilidad de que haya un cambio de nivel-, ha declarado que “todos queremos que se recupere la normalidad cofrade”, añadiendo, tras afirmar que está a favor de que se celebren procesiones que “si Salud determina que se pueden hacer procesiones, se van a hacer”, confirmando que “vamos a hacer lo posible para que salgan las procesiones que tengan que salir”.

Eso sí, ha recordado que las decisiones en este sentido deben tomarse siempre de forma colegiada (Agrupación, Cabildo, Ayuntamiento y Junta de Andalucía)” y ha enfatizado que es necesario “unificar criterios”. Recordemos que en diversas localidades de Andalucía están autorizadas procesiones, con el visto bueno de la Junta de Andalucía.

Lo cierto y verdad es que en las últimas semanas la realidad se ha entremezclado con las especulaciones al tiempo que una evidente ausencia de claridad en el mensaje ha propiciado que “determinados sectores hayan aprovechado para lanzar ataques desde la derecha al equipo municipal, probablemente para obtener algún rédito político que las encuestas se empeñan en negar”, afirman ciertas voces que se mueven como pez en el agua en las procelosas aguas de la política municipal.

La suspensión de la salida procesional de la Virgen de Villaviciosa hace un par de semanas, en un contexto ciertamente distinto al actual, con la ciudad todavía en nivel 3 que implicaba la prohibición automática de romerías, verbenas y otras manifestaciones como las procesiones, supuso un primer hito negativo en todo este asunto. Quizá era el momento de recordar desde el ayuntamiento el nivel en el que la ciudad se encontraba y evitar la falsa sensación de agravio comparativo, alentada por algunos, así como la creencia de que ha existido cierta discrecionalidad en la toma de decisiones y una especie de manía persecutoria contra las procesiones.

Nada más lejos de la realidad. La situación actual, con la ciudad en nivel 2, amén de la posibilidad de que este nivel mejore en las próximas semanas, han cambiado radicalmente el escenario y el Ayuntamiento, con buen criterio, ha decidido explicar lo que algunos han querido traducir en inexplicable. No hay ánimo alguno en el equipo de gobierno municipal de impedir la celebración de procesiones que se autorizarán por parte del ayuntamiento, lógicamente a expensas de que se cumplan con las recomendaciones de la autoridad sanitaria de la Junta de Andalucía que, si bien recomienda su no celebración, sí ha permitido que tengan lugar en otras latitudes de la comunidad autónoma, como Jerez o Arcos de la Frontera.

De ahí que en determinados ámbitos haya llamado poderosamente la atención la suspensión de la salida procesional de la Virgen de la Fuensanta que fuentes municipales, con el alcalde a la cabeza, se han apresurado a desligar de cualquier decisión emanada del ayuntamiento. La decisión de suspender la procesión de la Co-Patrona ha sido adoptada por el Cabildo Catedral y la Agrupación de cofradías, “por responsabilidad, en el convencimiento de que sus organizadores no pueden asumir el control del público asistente y asumiendo la recomendación, -que no prohibición- formulada por la Junta de Andalucía, de no celebrarlas”, según han confirmado a este medio fuentes de la propia Agrupación. La Virgen de la Fuensanta no procesionará en 2021 porque así lo han decidido el Cabildo y la Agrupación, no porque haya una prohibición del Ayuntamiento. Fin de la historia.

No obstante, la suspensión de la procesión de la Fuensanta puede marcar un antes y un después, en la medida de que en las próximas horas podrían producirse buenas nuevas que modifiquen radicalmente el escenario en el que estamos instalados desde hace año y medio. Las siguientes salidas procesionales previstas en la ciudad de Córdoba, las procesiones de la Virgen del Rayo, la Divina Pastora de Capuchinos y la Virgen del Socorro, podrían recibir el beneplácito para convertirse en las primeras procesiones de la era post Covid en Córdoba, siempre y cuando se observen las premisas derivadas de las recomendaciones de la Consejería de Salud, traducidas básicamente en ajustes en los itinerarios habituales de tal modo que se eviten, en la medida de lo posible, las calles estrechas y se opte por recorridos alternativos por enclaves más amplios.

Y semanas después, con la llegada del mes del rosario, comienza a parecer factible que las calles de Córdoba puedan volver a llenarse de rosarios públicos, respetando las mencionadas limitaciones de itinerario y tal vez adaptando horarios. Una probabilidad que podría convertirse en realidad si la situación sanitaria sigue por los parámetros actuales en busca de la ansiada mejoría y no se producen reveses indeseados en forma de nuevas olas descontroladas, todo ello tamizado por los elevados niveles de vacunación alcanzados ya por la sociedad andaluza que se incrementarán en las próximas semanas. Sea como fuere, la vuelta de las procesiones a las calles de Córdoba, está más cerca que nunca.