El Capirote, Opinión, Sevilla

Lecciones de un Vía Crucis

Del recogimiento del ejercicio piadoso que protagonizó el pasado año el Cristo de la Corona hemos llegado a la nueva normalidad con el vía crucis con el Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento el pasado lunes. El acto, a pesar de contar con una organización exquisita, sigue pidiendo a gritos un cambio que parece no llegar nunca. Ya sea tomados desde arriba, desde el propio Consejo, o a modo individual, pueden sacarse algunas conclusiones que si se abordan pueden encontrar en un futuro una mejora de ciertos comportamientos.

Un lunes laborable nos dejó estampas de una idea con escaso público a excepción del que se concentró en los aledaños de la catedral. Uno podía llegar a la plaza de San Francisco y acompañar perfectamente a la imagen sin necesidad de serpentear entre la bulla. Porque no la había. Si observamos esta tendencia vemos que solo las grandes devociones pueden arrastrar numeroso público detrás. Pero tampoco favoreció el regreso, más desangelado aún, con una plaza del Salvador que según las imágenes contó con escaso público. Tanto la idea como la vuelta se extendieron en el tiempo más de lo necesario. El cortejo podía haber ido a un ritmo mayor pero no lo hizo, y se eternizó en lugar de aminorar la marcha, sobre todo en la entrada en su sede canónica.

El vía crucis del Consejo se ha convertido en uno más de cuantos pueblan la Cuaresma. Desde hace tres décadas hasta ahora han crecido exponencialmente los ejercicios piadosos, optando el devoto por acudir al de su hermandad que concentrarse en otro a pesar de que sea el del Consejo. Sin embargo, no todos tienen algunos episodios protagonizados por rostros conocidos. Juan Carlos Cabrero portó las andas poco antes de que estas entrasen en la catedral. No hubo otro momento para hacerlo. Casualidades de la vida, cuando una abarrotada plaza Virgen de los Reyes esperaba al Soberano Poder en su Prendimiento. Y tan pronto como entró en el primer templo de la ciudad salió después. Hay quien pensó que Juan Carlos Cabrera se quedaría para el rezo, o al menos para las primeras estaciones. Y también quien ni se lo imaginó. Quizá su agenda le impidiera continuar allí.

Por allí andaba también Moisés Ruz, responsable de comunicación del Consejo. De allí para acá andaba con móvil en mano con una sonrisa que no se le borró durante todo el acto. ¿De qué se reía? ¿Qué le producía tal alegría?

Para comportamientos que también se quedaron grabados el que protagonizaron dos miembros de una conocida hermandad que había estado presente porque presidió una de las estaciones del vía crucis. Cuando la imagen de Castillo abandonada la catedral y el público que quedaba en el interior salía tras él dos enchaquetados gritaron «¡Cuidado que pesan!» y abriéndose paso desfilaban dos faroles y una cruz de guía al revés, convirtiéndose en la nota negativa del acto. Hay quien afeó este comportamiento. Del «podrían haberse esperado un poquito» al «ya podrían haber salido por la otra puerta y no montar este número» apenas se sucedieron pocos segundos. La fotografía se convirtió en viral y más allá de jugar a qué corporación corresponde la cruz de guía hay que plantearse qué personas están dentro de las hermandades y si son conscientes del papel que ostentan en determinados momentos.

Pero también hubo momentos para guardar en un álbum de buenos instantes. Pudimos contemplar al titular de los Panaderos mucho mejor que cuando recorre las calles en Miércoles Santo, en medio de un abigarrado conjunto. La túnica recuperada fue un acierto. Desde el exorno hasta las potencias, desde la luz del día hasta su transitar por el interior de las naves catedralicias. Ni qué decir tiene que la elección de la Escolanía de María Auxiliadora, de la Trinidad, fue otro tanto para apuntar. Quien suscribe se queda con sus cánticos entonando el Miserere, de Hilarión Eslava, llegando desde Alemanes hasta Cardenal Carlos Amigo Vallejo. La tarde se hizo noche en un instante, el Soberano Poder avanzaba entre los naranjos preñados de azahar. Primer lunes de Cuaresma. Sublime.