Como es tradicional cada mes de noviembre, mes dedicado a los fieles difuntos, se rememora a esas personas que tanto nos dieron y un día se fueron. Por eso la Santísima Virgen de las Angustias Coronada aparece vestida de riguroso negro en su altar de oratorio, a los pies del Santísimo Cristo de la Vera-cruz, en la Real Ermita de San Gregorio de Osset de la ribereña localidad sevillana de Alcalá del Río.
En esta ocasión, la Santísima Virgen se presenta al culto ataviada con su conjunto de saya y manto de terciopelo negro. Compone el rostrillo y pecherín antiguo pectoral de tul con aplicaciones circundado con encaje de seda. Ciñe su cintura, cíngulo de caída (metal dorado) rematada en borlones, siendo el más antiguo de los conservados en el ajuar de la Santísima Virgen. Como único aditamento sobre el pecherín su antiguo puñal dieciochesco, coetáneo de la corona de los Rull que porta para esta ocasión.
En su mano derecha lleva un antiguo pañuelo de encaje de punto de aguja (Bruselas) y en la derecha su clásica rosa de pasión y rosario de filigrana cordobesa de plata sobre dorada. A sus pies, el atributo mariano de la media luna, signo de purificación. Vestir a las imágenes de luto, es una tradición que ya acogen la mayoría de las hermandades de Andalucía.





