Se aceleran los corazones en Poniente con la mirada y la ilusión puestas en la próxima primavera que comienza a vislumbrarse en la lejanía del horizonte. Un horizonte que preconiza cientos de sueños miles de veces imaginados y que ahora se encuentran al alcance de la mano, palpándose con la yema de los dedos. Un descuento imaginario que permite vivir decenas de instantes únicos que están siendo vividos como un maravilloso desgranar de las cuentas de un rosario de anhelos materializados por los hermanos de la Sagrada Cena conscientes de cada momento forma parte de la historia.
Uno de estos momentos únicos e irrepetibles se ha vivido con plena intensidad en la Parroquia del Beato Álvaro de Córdoba hace unas horas, donde miembros de la junta de gobierno, hermanos de toda la vida, camareras y costaleros, hermanos todos de la corporación, se dieron cita ante la belleza infinita de María Santísima de la Esperanza del Valle para asistir a la vez primera en que era entronizada en su flamante paso de palio, el mismo que Córdoba entera muere por presenciar caminar rumbo a la Catedral el próximo Jueves Santo. Un acontecimiento del que la Hermandad ha preferido que no trasciendan imágenes.
Una entronización realizada sobre su peana, sobre el palio completamente montado, encaminada a propiciar la disposición óptima para que la hermosísima dolorosa luzca en todo su esplendor en la que será su primera salida procesional y que provocó una emoción difícilmente contenida en buena parte de los asistentes reflejada en las lágrimas que recorrieron las mejillas… Una prueba más de que los sueños están a punto de cumplirse.





