Lo Poco que puede quedar

Se acerca ya una Semana Santa histórica, que cambiará definitivamente nuestra percepción sobre lo que quiere ser el llamado universo cofrade. El triunfo de la nueva carrera oficial es un reto al que todos los que nos consideramos participes de esta fiesta religiosa, cultural y social, debemos contribuir. Decimos ésto porque nada está asegurado, y menos en una ciudad que tanto tiende a olvidar su propia historia, de la que la mayoría sólo acierta a reivindicar lugares comunes, tópicos, y elementos que ni siquiera le pertenecen. Pues lo mismo y desgraciadamente en mucho mayor grado sucede en el ámbito de las cofradías, una historia viva, y una tradición que parece boyante y que sin embargo paradójicamente es poco conocida. Demasiados cofrades, no ya jóvenes, sino algunos con bastantes años obvian que la Carrera oficial que estrenamos no es invención de la actual generación, sino que hace ya más de cincuenta años nuestra Catedral, o por lo menos el patio de los Naranjos, y calles circundantes, ya fueron distinguidas con ese rango, y sin embargo la cosa no fraguo…Decimos que nos jugamos mucho en este cambio, un viaje que debe hacerse para no volver, sobre todo por una cuestión simbólica y de querencias populares. La Carrera Oficial no siempre fue la que vimos el pasado año, ni siquiera cuando se ha desarrollado por las calles, y avenidas céntricas; así las crónicas nos relatan que en su día fue de mayor superficie, y sin embargo no ha conseguido siendo más grande o más chica, el suficiente bagaje emocional para que el pueblo la hiciera suya, y no ser considerada como un mal menor necesario, ante la estrechez de las callejuelas de la Judería.En una fiesta emocional y sentimental como es la Semana Santa el transito por Claudio Marcelo y las Tendillas no ha logrado hacerse con un hueco en el corazón de los cordobeses, es una cuestión que supera con creces la critica a lo poco estético que resulta ver a las cofradías por esas calles, y que más bien viene entrelazado con una mala conciencia sobre la inutilidad de ese paso, o más bien su sinsentido. En ése aspecto podríamos considerar por ejemplo la situación del palco de autoridades, que en un estado confesionalmente católico era parada obligada, e incluso pertinente, dada la idiosincrasia de una sociedad que hoy no es la misma; esa misma parada se vuelve absurda cuando esas autoridades muchas veces están enfrentadas a la moral cristiana. Pero al fin y al cabo nada de eso puede explicar por qué la que se presenta como la Carrera Oficial a extinguir no haya calado como un orgullo para «lo cordobés», y no se trata de importar situaciones de otras ciudades como atribuían opinadores de medios informativos en papel referencia en nuestra provincia; se trata, se trataba de que la “tradicional” carrera oficial cordobesa era un pastiche insoportable a nivel de eso que mueven los sentimientos de una colectividad como la cordobesa que ha vivido esa “oficialidad” como algo distante y obligadoEntiéndasenos bien, cuando afirmamos esto no pretendemos borrar de un plumazo la historia de nuestras cofradías en el siglo XX, debemos comprender que a pesar de ese alejamiento que hemos descrito Claudio Marcelo también tiene su parte de importancia en el engrandecimiento de una Semana Santa que hoy es universal. Podríamos sentenciar que era o las Tendillas o nada, y así encajar muchas piezas de un puzle que a partir de este año deberemos comprender mejor. Si Claudio Marcelo era un grillete, los barrios que envuelven a los templos de nuestras cofradías eran su sentido antropológico y humano, lo que otorga impronta y carácter a unas organizaciones tan complejas como son las hermandades y cofradías; y esa es otra cuestión que debemos asumir para el total éxito de la Nueva Carrera oficial, que debe ser potenciada y defendida por el cofrade pero que no debería restar ni un ápice a la esencia de las cofradías que es su capital humano y de vivencias en torno a unos sagrarios, a unas arquitecturas, a unas luces, e incluso a unos sabores propios. No nos cabe duda que las Cofradías que mejor sepan aunar ambas inquietudes y realidades, carrera oficial y barrio, serán las grandes triunfadoras del rumbo que comenzamos; y que dentro de muy poco en el sentimiento cofrade las Tendillas será un mal recuerdo y un aspecto de la historia que no debe volver a estar presente, una historia al fin y al cabo de la que poco puede quedar.