Los detalles que no te puedes perder del paso del Señor de la Sangre en el Vía Crucis de las Hermandades de Córdoba

Un Vía Crucis cargado de historia y devoción

En pocas horas, Nuestro Padre Jesús de la Sangre presidirá el Vía Crucis de las Hermandades y Cofradías de Córdoba, en un acto de honda devoción que marca un momento singular para la vida cofrade de la ciudad. La Hermandad del Císter, que este año celebra su cincuentenario fundacional, protagoniza un homenaje a medio siglo de fe, fraternidad y servicio con la presencia de su titular en una ceremonia de gran simbolismo.

Un paso procesional con raíces lasalianas

La imagen del Señor de la Sangre ha sido entronizada de forma excepcional sobre el paso procesional de San Juan Bautista de La Salle, cedido por la comunidad del Colegio La Salle. Este gesto recuerda los orígenes de la Hermandad, fundada en 1976 por un grupo de alumnos de La Salle, cuya fe sencilla y espíritu de entrega constituyen la esencia de la corporación. El cíngulo de la imagen porta una medalla de plata que ha pasado por tres generaciones de una familia lasaliana, mostrando la efigie de San Juan Bautista de La Salle junto a la estrella, símbolo del carisma lasaliano, y los cheurones, que evocan los sacrificios asumidos por fidelidad al Evangelio. Lejos de ser un mero adorno, la medalla enlaza historia, familia y vocación cristiana.

Potencias, túnica y corona: símbolos de fe y arte

Nuestro Padre Jesús de la Sangre luce las primeras potencias de plata de ley con las que fue bendecido en 1978, piezas adquiridas por Fray Ricardo de Córdoba, fundador y director artístico de la Hermandad, en el tradicional mercado de “El Jueves” de Sevilla. La túnica de terciopelo crudo, adornada con entredos de conchas de oro del siglo XIX, realza la nobleza y sobriedad de la imagen. A ello se suma una corona de espinas, diseñada originalmente para la Virgen Reina de los Ángeles y realizada por los escultores Carmen Bernal y José Manuel Sánchez, que aporta un matiz devocional e histórico y un mensaje de sacrificio y redención.

Ángeles pasionistas y reliquia franciscana

Sobre las andas, flanqueando al Señor, se encuentran dos ángeles pasionistas procedentes del Monasterio del Císter, que ya acompañaron los primeros Vía Crucis de la Hermandad. Uno porta la lanza y los tres clavos, evocando las Cinco Llagas y reforzando el vínculo franciscano del titular; el otro sostiene la columna y el flagelo, recordando los primeros momentos de la Pasión. En el frontal del paso, una reliquia de San Francisco de Asís, colocada con motivo del VIII Centenario de su tránsito y del Año Jubilar franciscano, subraya la espiritualidad que inspira a la Hermandad del Císter.

Un acto que une oración y memoria histórica

El Vía Crucis de hoy no solo invita a la oración, sino que recuerda la historia viva de la Hermandad del Císter, desde sus primeros pasos entre jóvenes lasalianos hasta su consolidación en el Monasterio del Císter y su actual sede en el Convento de los Hermanos Menores Capuchinos. Cada detalle del paso —desde el exorno y la medalla hasta los ángeles y la reliquia— conforma un relato de fe, entrega y memoria que conecta pasado, presente y devoción en la ciudad de Córdoba.