Candelabro de cola, 💙 Opinión

Los días más hermosos

El tiempo pasa cada vez más rápido conforme se van cumpliendo años. Todo transcurre demasiado rápido en esta vida que nos empecinamos en no paladear mientras corremos como pollos sin cabeza por aquí y por allá la mayor parte de las veces envueltos en asuntos que no merecen la pena. Hasta que un día levantamos la cabeza y nos detenemos a observar, a pensar… ya saben, aquello que hacíamos antes de tener móviles con conexión a internet y a desarrollar nuestra existencia en redes sociales (que ya es triste) y comprobamos que tantas cosas que conocíamos de siempre han cambiado y otras ya ni tan siquiera existen.

En este mundo de precipitación, en el que la máxima que todo sigue las directrices del «ya – aquí – sin más demora» me parece un tremendo error querer prescindir de tan hermosos preliminares como los que van desde principios de enero hasta el sábado de pasión. Igual que observamos caminar un palio una vez ha sobrepasado nuestra posición y nos detenemos a ver cómo se pierde a nuestra vista, así se deberían vivir estos días en que cada tarde la luz, minuto a minuto, ganará una nueva batalla a la oscuridad.

La Semana Santa es la fiesta de lo efímero y, una vez llegue, se nos escapará de entre los dedos antes de que queramos darnos cuenta. Cualquier día llegaremos a obviar los naranjos cuajados de un azahar a punto de reventar de hermosura mientras que, en el algunos puntos de la ciudad, se escucha el redoble de tambores ensayando en locales y polígonos. Dejaremos de asistir a Cultos que embellecerán altares de templos hasta límites insostenibles porque estaremos viendo dvds de la última salida extraordinaria de una cofradía que porta sus pasos haciendo miles de cambios. Y así, cuando queramos acordar, nos quedaremos sin parte de los días más hermosos.

Foto Benito Álvarez

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup