Los Dolores confirma su intención de estar en la Magna

Sobradamente conocida es la celebración de una Magna Exposición en Córdoba capital para septiembre de 2019. Muchas corporaciones, tanto de la capital como de otros puntos de la Diócesis, han dado la luz verde a participar en tan importante evento, que congregará a gran parte del público cofrade de nuestra ciudad para disfrutar de las maravillas de la imaginería del la región cordobesa.

Este mismo lunes, la Hermandad de los Dolores ha acordado, en reunión de Junta de Gobierno, la participación del Santísimo Cristo de la Clemencia en el acontecimiento. Una decisión que, conviene recordarlo, se adopta con independencia de cómo se solucione el proceso electoral en el que se encuentra la Cofradía. Un escenario complejo provocado por el hecho de que el único candidato que se presentaba a las elecciones, Manuel Herreros, retirara su candidatura a escasas horas de que el Cabildo de Elecciones tuviera lugar.

Así, aún queda por determinar qué sucederá con este proceso electoral, al no conocerse si la actual Junta de Gobierno seguirá con su labor durante más tiempo, si se vuelve a plantear un nuevo proceso de elecciones o alguna otra solución más drástica que pudiera afectar a la presencia del titular cristífero en la Magna cordobesa.

La talla del Santísimo Cristo de la Clemencia es obra del escultor valenciano afincado en Córdoba Amadeo Ruiz Olmos, realizada en el año 1938. Es de estatura normal, representa a Jesús muerto en la cruz, con la cabeza inclinada y descansando sobre el hombro derecho. El pelo largo y enrizado le cae sobre la espalda y el pecho. Tiene los ojos cerrados y la boca entreabierta tras el último aliento tras la expiración.

La cara del Santísimo Cristo de la Clemencia transmite una sensación de paz infinita, no se detecta en ella a excepción de algunas gotas de sangre en la frente y el amoratamiento de los pómulos, rastro alguno del tormento al que el hijo de Dios fue sometido. Sus músculos faciales nos muestran una relajación total y profunda, más que muerto parece estar dormido. Procesiona por primera vez en la estación de penitencia de la hermandad del año 1949. Fue restaurado en el año 1984, por el imaginero cordobés Miguel Arjona Navarro.