Los Dolores se ve obligada a cambiar el itinerario tradicional de su Vía Crucis por las obras de la casa hermandad de la Paz

La Hermandad de Los Dolores vivirá este sábado un Vía Crucis completamente distinto al que tradicionalmente viven los hermanos de la Corporación Servita de San Jacinto. Y es que el acto de culto, que cada año protagoniza en Cuaresma la Hermandad de la Señora de Córdoba y que preside el Santísimo Cristo de la Clemencia, perderá uno de sus enclaves más emblemáticos por causas ajenas a la Hermandad.

Se trata en concreto del discurrir del cortejo que acompaña al Crucificado de Ruiz Olmos por la emblematica calle Bailío y su paso por el icónico retablo cerámico de la Virgen de los Dolores que pasa por ser una de las imágenes más reconocibles de la geografía urbana cordobesa.

La causa que ha inducido este cambio deriva directamente de las obras que la Hermandad de la Paz está realizando en su casa hermandad desde hace unos meses, que han propiciado que tanto la calle Bailío como Carbonell y Morand se encuentren cortadas, amén de unos desperfectos ocasionados en la vía por la maquinaria pesada empleada en el proceso.

Una circunstancia que si bien impedirá repetir este año las tradicionales escenas que se repiten junto a la buganvilla y el azulejo de la reina de San Jacinto, donde se reza siempre una de las Estaciones, no restará ni un ápice de la categoría y el recogimiento que siempre envuelve a una de las citas esenciales del calendario de la Hermandad cordobesa.

Así las cosas el Vía Crucis de este año, que contará con el inmejorable acompañamiento musical del Coral Polifónica Cantabile, discurrirá por las calles Plaza de Capuchinos, Torres Cabrera, Ramírez de las Casas Deza, Cardenal Toledo, Obispo Fitero, Conde de Torres Cabrera, San Zoilo, San Miguel, Interior Parroquia San Miguel, Ramírez de Arellano, Osario, Burell, Plaza de las Doblas, Plaza de Capuchinos.