Son múltiples las señales que anuncian la llegada de la semana más intensa del año para el Universo Cofrade. Señales que evidencian que lo que se ha venido fraguando durante doce largos meses de espera está a punto de materializarse y florecer como el azahar de los Naranjos.
Una de estas señales es la celebración del Viernes de Dolores que goza de una tradición indiscutible en la ciudad de San Rafael y que adquiere un especial significado en la recoleta plaza de Capuchinos donde la Reina de San Jacinto espera la llegada del pueblo de Córdoba para recibir su devoción desinteresada.
Unas horas después de que la conclusión de una de las jornadas más intensas del devocionario popular cordobés, la Hermandad Servita trasladará solemnemente a la Virgen de los Dolores y el Santísimo Cristo de la Clemencia al local desde el que realizan su salida procesional ambos pasos de la cofradía cada Viernes Santo.
Será este Sábado de Pasión, a partir de las 18 horas, cuando Ellos abandonen su hogar para guarecerse en su refugio circunstancial desde donde saldrán para consolar al pueblo de Córdoba. Un destino que se prolongará hasta entonces y al que fieles y devotos podrán acudir para rendirles pleitesía en un horario aún por determinar por la hermandad.





