Desgraciadamente vemos como la juventud está despegada de la Iglesia cada vez más. Entre ellos el 56% se considera católico y solo un 10% de esta cifra dicen ser practicantes. No nos pueden extrañar estas cifras si en los últimos años ha aumentado la cifra de padres que no le dan a sus hijos la posibilidad de recibir los valores que proporciona la Iglesia, o si existe una gran parte del profesorado que, por norma y con una frecuencia casi diaria, se dedica a desprestigiar a la Iglesia católica, a las creencias de los católicos y la existencia de Dios.
Sin embargo, los jóvenes que asisten regularmente a misa no son una pequeña minoría. Este número de jóvenes se mantiene o sigue creciendo gracias a organizaciones como La Pastoral Juvenil, grupos de jóvenes que se reúnen en la parroquia de su barrio o grupos jóvenes de hermandades. Esta última sección constituye una gran presencia en la vida sevillana, donde aplican trabajos de caridad y evangelización movidos por las respectivas hermandades.
Una de estas corporaciones es la Hermandad de los Estudiantes que un año más ha guardado un sitio para los universitarios en su anual Quinario. De esta manera, varios estudiantes de la Universidad de Sevilla han realizado una oración ante el Santísimo Cristo de la Buena Muerte durante los cinco días de los cultos. En el acto participaron alumnos de varios cursos venidos de facultades distintas como Enfermería, Geografía e Historia, Derecho o Ingeniería.
La Hermandad de los Estudiantes demostró un año más su compromiso con una Iglesia y una Hermandad unida a los jóvenes, sobre todo con los estudiantes de la Universidad de Sevilla que participan activamente en esta Hermandad o a través del SARUS (Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla).





