La antesala de la Semana Santa gana pulso ante una Sevilla entregada
Segunda jornada de Vísperas en la capital de Andalucía marcada por la absoluta brillantez, en esencia y en apariencia.
Todo estaba medido y estudiado en cada una de las seis hermandades, cuya puesta en escena ha sido digna de todos los elogios.
Así lo ha demostrado la cofradía de la Milagrosa con el emocionante discurrir de la Guardia Judía tras el misterio del Señor de la Esperanza en el Puente Cedrón. Entre las novedades destacaba la música con el estreno de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, y el delicado exorno del palio de la Dolorosa ciudad Jardín.
El júbilo se adueñaba también de San José Obrero, que hoy ha vivido una fiesta de reencuentros de vecinos y devotos con la salida de la corporación del mismo nombre. Desde allí partían los antifaces azules de los nazarenos hasta el Santuario del Señor de la Salud de Los Gitanos, donde tanto el misterio del Cristo de la Caridad como el palio de la Virgen de los Dolores, imagen que este año estaba impecablemente enjoyada.
O siguiendo el periplo cofrade acudir a la cita anual del barrio de Torreblanca, cuna de una devoción que ya traspasa fronteras. Y es que la emoción se desborda cuando el misterio atraviesa el cancel de la puerta, o con las mecidas suaves del paso palio de Nuestra Señora de los Dolores, cuyas bambalinas están en fase de ejecución.
Y Sevilla se entregó especialmente a las corporaciones con recorridos largos y lejanos, como ya antes mencionada de Torreblanca, la de Padre Pío y Parque Alcosa.
Padre Pío llevaba un año más a sus titulares hasta el Cerro del Águila, haciendo penitencia a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, y recibiendo el calor y la alegría del barrio cerreño en su visita.
Y el Parque Alcosa se inundaba de sentimientos con el Nazareno, perfectamente integrado en el icónico misterio que gubiara José Antonio Navarro Arteaga el pasado año 2025. La estela de esta joven corporación se completaba con la dulzura de la Virgen de la Purísima Concepción, la cual ganaba metros entre vivas y petalás de sus vecinos.
Pero la guinda de la jornada la pondrían sin lugar a dudas las Agrupaciones de San Jerónimo y los Desamparados del Santo Ángel, o la solemnidad del traslado del Cristo del Calvario al paso.
Un Sábado de Pasión, en definitiva, para no despertar del sueño que vive Sevilla durante toda la semana.














































