Los hermanos del Carmen aprueban el traslado de sus Titulares a la capilla bautismal de Omnium Sanctorum

La Hermandad del Carmen de Sevilla ha dado un paso de notable trascendencia en su vida interna tras la celebración del Cabildo General Extraordinario, en el que los hermanos han respaldado por unanimidad el traslado de las Sagradas Imágenes Titulares a la capilla bautismal de la Real Parroquia de Omnium Sanctorum. La decisión redefine el enclave cultual de la corporación dentro del templo parroquial, en un marco cargado de historia y simbolismo. El acuerdo se hará efectivo una vez se obtenga la oportuna licencia de la Autoridad Eclesiástica.

La capilla bautismal, nuevo emplazamiento aprobado para los Titulares

El núcleo del orden del día se centró de manera explícita en la propuesta de reubicación de los Titulares en la capilla bautismal de Omnium Sanctorum. Los hermanos, tras la correspondiente deliberación, aprobaron la medida, abriendo así un nuevo horizonte para la disposición devocional de la hermandad.

Este espacio, vinculado al sacramento del Bautismo y a la raíz misma de la vida cristiana, se convierte desde ahora en el enclave destinado a acoger las Imágenes, en una reordenación que afecta directamente a la configuración litúrgica y espiritual de la corporación.

Omnium Sanctorum, un templo forjado entre la historia y la reconstrucción

La Real Parroquia de Omnium Sanctorum constituye uno de los enclaves patrimoniales más significativos del casco histórico sevillano. Erigida tras la Conquista de la ciudad, dentro de la collación asignada a Alvar Negro, uno de los caballeros que acompañaron a San Fernando, el templo se asentó originalmente sobre las estructuras de una antigua mezquita almohade.

La iglesia experimentó una primera gran reforma en tiempos de Pedro I el Justiciero, tras el terremoto de 1355, adoptando entonces el característico estilo gótico-mudéjar que aún define su fisonomía.

El edificio sufrió un devastador incendio durante los sucesos revolucionarios de 1936, quedando en pie únicamente muros y pilastras. Su reconstrucción fue confiada al arquitecto Juan Talavera, y el templo fue inaugurado solemnemente el 12 de octubre de 1940, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Pilar.

Un exterior de impronta medieval y herencia almohade

La fachada principal, abierta a la calle Feria, data de la segunda mitad del siglo XIII y presenta una excepcional portada pétrea de arco apuntado con arquivoltas y baquetones. Sobre el dintel se dispone un destacado vano mudéjar de ladrillo rojizo, acompañado de una gran claraboya u ojo de buey ornamentado con puntas de diamante y otras dos claraboyas menores.

A la derecha se alza la torre alminar almohade de la antigua mezquita, recrecida posteriormente con un cuerpo de campanas y rematada por un chapitel de azulejería. Su decoración con paños de sebka evoca, en miniatura, las labores presentes en la Giralda.

El conjunto exterior se completa con elementos devocionales como el azulejo de la Santísima Virgen realizado por Antonio Kiernan Flores en 1929, la Cruz de Cerrajería y un azulejo conmemorativo del cincuentenario fundacional de la Hermandad de los Javieres.

Un interior de tres naves y retablos de profundo valor artístico

El interior de Omnium Sanctorum se articula sobre planta cuadrada, con tres naves divididas en cinco tramos y una cabecera muy pronunciada, rematada por bóveda de nervadura gótica del siglo XIV, sostenida exteriormente por robustos contrafuertes.

En el Altar Mayor destaca un templete realizado en 1940 por José Paz Campano, inspirado en el baldaquino de San Pedro del Vaticano, que cobija a Nuestra Señora Reina de Todos los Santos, coronado por una imagen de San Miguel Arcángel.

La nave de la Epístola alberga piezas de notable relevancia, como el altar del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, atribuido a Andrés de Ocampo en 1495, así como retablos barrocos procedentes de Osuna dedicados a San José y San Antonio. En sus pies se sitúa actualmente el altar de la Hermandad del Carmen Doloroso, donde reciben culto Nuestro Padre Jesús de la Paz, Nuestra Señora del Carmen en sus Misterios Dolorosos y San Juan Evangelista.

En la nave del Evangelio se encuentra el altar de la Inmaculada Concepción, titular de los Javieres, atribuida a Alonso Cano, así como la Capilla Bautismal o Capilla de los Cervantes, espacio que acoge a los Titulares de dicha hermandad.

Un acuerdo de profundo alcance patrimonial y espiritual

La aprobación del traslado supone una resolución de especial calado, no solo desde el punto de vista patrimonial, sino también en el plano espiritual y devocional, al determinar el lugar donde recibirán culto las Imágenes Titulares dentro de un templo cuya historia resume siglos de fe, arte y resiliencia.

Con este acuerdo, la Hermandad del Carmen abre una nueva etapa en la disposición interna de su sede canónica, subrayando la importancia de los cabildos como expresión soberana de la voluntad de sus hermanos y como instrumento decisivo para orientar el futuro de la corporación.