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Los órganos de los templos de Sevilla. Un patrimonio ignorado por las cofradías

Sin duda, uno de los elementos que más nos llaman la atención dentro del rico patrimonio de nuestras iglesias son nuestros órganos de tubos. Esos magníficos instrumentos, donde se conjugan tanto la maestría de los mejores tallistas como la más significada ingeniería de los mejores maestros organeros de cada época, curiosamente no han gozado del interés del gran público cofrade.

De esta forma, el público en general suele prestar un especial interés a la escultura devocional, y nombres como Juan de Mesa, Gabriel de Astorga, o Luis Ortega Bru, son de sobra conocidos para los cofrades. Sin embargo, exceptuando algunos expertos en la materia, ¿A alguien le suena Jorge Bosch, Juan Debono o Aquilino Amezua? En nuestras iglesias sevillanas, se conservan sin duda un patrimonio único salido del diseño de los mejores maestros organeros de la historia de España, y que, si se encontrara en Alemania, gozarían de una mayor promoción.

El pasado Viernes Santo, cuando me encontraba tocando el magnifico instrumento conservado en la parroquia de la O de Sanlúcar de Barrameda, diseñado por Juan Debono en 1785, al bajar de la tribuna, una pareja se me acercó para decirme que jamás habían escuchado un órgano así en directo.

Creo que el ejemplo es bastante ilustrativo. En este breve texto, intentaremos dar unas breves pinceladas del rico patrimonio organístico que se conservan en alguna de las iglesias de Sevilla, y que creemos que merecería de un mejor conocimiento y apreciación del público cofrade en general.

Comenzaremos hablando por un excelente instrumento que puede pasar desapercibido, y no es otro que el que se encuentra en la Iglesia del Sagrario de la Catedral. Fue construido por Juan Debono en 1790 (Ayarra, Catálogo.1998). ¿Pero quién era este artesano que dejaría su impronta en todo el arzobispado hispalense?

Nacido en Malta, formaría parte del equipo del maestro Jorge Bosch, artífice del instrumento de la Capilla Real de Madrid. Junto a Bosch, con el cual le unía el parentesco de ser cuñados, llegaría a Sevilla sobre la década de 1770 para realizar un nuevo instrumento para la Catedral. Debono, dejaría importantes órganos como el mencionado del Sagrario, el cual de caja neoclásica se vio afectado por el derrumbamiento de 1888 de parte del edificio.

Sería reparado en 1988 por el organero y afinador de los instrumentos de la Catedral, José Romero de la Vega, colocándolo en su ubicación actual junto al presbiterio. Otro de los instrumentos más destacados de los que encontramos en los templos de Sevilla, es sin duda el instrumento de la Parroquia de San Lorenzo, el cual se sigue utilizando usualmente.

De factura anónima, se tiene constancia que el autor de la caja, sería Juan Calero, aunque la mecánica recuerda a las empleadas por Bosch y Debono, como apuntó Miguel Ángel García (2009). Podría ser también obra de José Antonio Morón que trabajaba como organero interino de la seo Hispalense sobre 1780, y el cual sucedió el maltes Debono como mantenedor del órgano catedralicio en 1798.

Organo de El Salvador de Sevilla. Construido por Juan Debono en 1794. (Fuente. Catedral de Sevilla.es)

Pero sin lugar a dudas después de estos instrumentos, el caso más sangrante y sorprendente, ejemplo del poco interés general hasta hace poco tiempo, es el órgano de la iglesia de El Salvador de Sevilla. Dicho instrumento, que podemos calificar como la obra maestra de Juan Debono y cuyo modelo se repetiría en otros templos de Andalucía (Hermoso 2017) fue construido en 1794, contando con dos teclados, y unos 2500 tubos, fue desmontado en el año 2003, tras las obras de restauración del templo.

Terminada la intervención del edificio, el instrumento permaneció desmontado durante más de una década a la espera de volver a ser repuesto en el templo. Así, no será hasta el año 2019 cuando el cabildo catedralicio liberó una partida para acometer la reposición del instrumento, encargándole al organero Oscar Laguna. ¿A alguien se le puede ocurrir que un manto, o una talla se mantenga oculta durante más de un lustro?

De esta manera, tendríamos que plantearnos que, si las cofradías y templos siempre muestran un especial interés por sus enseres, los órganos, fundamentales para la digna liturgia, son los últimos elementos a tener en cuenta. Sin embargo, cuando llegan los momentos de celebrar los cultos, las Juntas de gobierno, suelen preferir acompañar sus cultos con música acorde a la solemnidad, obviando la moda postconciliar de guitarras y panderetas.

En consecuencia, estos maravillosos instrumentos, que con el tiempo y gracias a la tecnología, se han visto sustituidos por instrumentos digitales, de muy dignos resultados (Véase los fabricados por la casa Viscount o Johannus ) merecen una especial cuidado y mantenimiento. Cómo una vez me indicó un párroco, ¿Para que queremos un órgano si no tenemos organistas?

Dentro de ese círculo, a pocas cofradías se les ocurriría hoy sustituir el acompañamiento musical por reproductor mp3.

José M.ª Hermoso (Historiador).

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