La Hermandad de Los Servitas, desde la solemnidad de San Marcos, prepara uno de los estrenos que marcarán con especial relieve la próxima Semana Santa. Será en el Sábado Santo de 2026 cuando el paso de palio de María Santísima de la Soledad incorpore por primera vez sus faldones laterales, una pieza largamente gestada que alcanza ahora un momento decisivo dentro de un proyecto concebido para desplegarse en el tiempo.
Este avance supone un paso esencial hacia la culminación definitiva de la obra, que quedará cerrada en 2027, año en el que se estrenará el faldón trasero, completando así un conjunto que ya había vivido un hito anterior con la incorporación del faldón delantero, estrenado en 2015.
Una ejecución cuidada en el taller de Jesús Rosado
Las nuevas piezas están siendo realizadas en el reconocido taller de Jesús Rosado, donde se ultima cada detalle de un bordado destinado a engrandecer la estética del palio. Estos faldones laterales formarán parte, además, de la tradicional exposición de estrenos y restauraciones que organiza el Círculo Mercantil, cita previa a la Semana Santa en la que los cofrades y devotos podrán contemplar de cerca el resultado de este trabajo.
Aunque el primero de los faldones fue bendecido en 2021, permanecía aún sin estrenarse, aguardando la finalización de la segunda pieza necesaria para que el conjunto pudiera presentarse completo en la calle.
El legado artístico de Antonio Dubé y el estilo renacimiento español
Este proyecto responde al diseño del recordado Antonio Dubé, concebido bajo los cánones del renacimiento español, un estilo que traslada al bordado los principios clásicos de la arquitectura grecorromana: la simetría, la proporción, la geometría y el gusto por los detalles de raíz clásica.
De este modo, la hermandad se aproxima al cierre de una obra que no solo aporta riqueza ornamental, sino también un discurso estético profundamente ligado a la tradición artística de los grandes siglos del bordado sacro.
Terciopelo granate, oro fino y una composición de nobleza histórica
Los faldones están confeccionados en terciopelo granate de algodón, fabricado en Chequia, con forro de ruán, y presentan una altura de 107 centímetros. Sobre esta base, se despliega un bordado ejecutado en oro fino, con distintas hilaturas y tonalidades metálicas, siguiendo un dibujo completamente simétrico y de escaso relieve.
Su nobleza y calidad evocan los bordados de los siglos XVI y XVII, semejantes a los frontales de altar de las grandes catedrales y monasterios de España, aportando así una dimensión histórica y patrimonial al conjunto.
Iconografía, cenefas y leyendas marianas
Cada faldón se articula a través de una cenefa de trazas rectilíneas decorada con guirnaldas de hojas y flores, donde resalta en la parte central inferior la cabeza alada de un ángel, mientras que en las esquinas aparecen representados cuernos de la abundancia.
Enmarcado por esta cenefa surge el elemento más identitario: una cartela central tetralobulada en forma de medallón, rodeada de profusos ramos enlazados. En su interior figuran leyendas marianas que subrayan el carácter devocional de la obra: en el faldón delantero se lee “Mater Dolorosa Ora pro Nobis”, mientras que en los laterales aparecen “Mater in Solitudine” y “Mater Angustiae”.
El faldón lateral presenta unas dimensiones de 356 centímetros de zanco a zanco y un peso aproximado de 20 kilos, lo que da cuenta de la envergadura y complejidad de esta pieza.
Un estreno que anuncia la plenitud del palio de la Soledad
Con la mirada puesta en el Sábado Santo de 2026, Los Servitas avanzan hacia la culminación de un conjunto bordado que, paso a paso, va completando la riqueza artística del palio de María Santísima de la Soledad. Un estreno llamado a convertirse en referencia, donde la tradición, la devoción y el arte vuelven a encontrarse en la Semana Santa de Sevilla.





