Superada la frontera en la que los cofrades empiezan a descontar en días en lugar de en semanas, muchos son los elementos que evidencian que todo está a punto de comenzar. El avance significativo del montaje de la Carrera Oficial, las estructuras de los altares itinerantes habitando los templos, los carteles preñando las calles, el azahar aflorando en los naranjos… elementos que se entremezclan ante nuestros sentidos para dar muestra de que la espera se difumina entre nuestros dedos para convertirse en ilusionante y rotunda realidad.
San Fernando es uno de esos centros neurálgicos de la religiosidad popular en el que en estos días se multiplican las señales. Una de las más significativas es que la que vive en la Huerta de la que es Reina, la que con su luz infinita alumbra a Córdoba por el sendero de la redención, ya se encuentra entronizada en su paso esperando la llegada del próximo Lunes Santo.
Brilla la Estrella que da luz a Córdoba entera, radiante y crepuscular, por obra y gracia de las manos de Manuel Jiménez, uno de los maestros indiscutibles del arte de vestir a las imágenes devocionales, que con su innata sensibilidad es capaz de convertir en arte cada alfiler delicadamente dispuesto, cada pliegue que potencia la belleza de la dolorosa de Juan Ventura, que luce con una exquisita elegancia entre los doce varales que rodean su semblanza.
La Virgen, cuyas sienes están coronadas por la magnífica presea que bajo diseño de Julio Ferreira, ejecutase en 2014 Manuel Valera, luce la saya de tisú de plata con bordados a realce en oro fino, bendecida en el besamanos de 2009 y confeccionada en el taller de bordados del cordobés Francisco Pérez Artés, bajo diseño de los Hermanos Delgado de Sevilla y un tocado antiguo confeccionado en tul de seda color crema y bordado a mano bajo motivos vegetales adaptado por Mercedes Castro. Además luce en el pecho el puñal realizado en plata de ley sobredorada, de diseño neobarroco de Jesús Amaro Fernández realizado en el taller del cordobés Manuel Valera, y su mano izquierda la Virgen la rosa de pasión, realizada en plata de ley en su color y dorada, con incrustaciones de amatistas y cristal de Swarovski, destacando el engastado de las piedras y el realismo de la flor, ejecutada bajo diseño propio y que fue estrenada en su primera salida procesional.
Un maravilloso conjunto que hace claudicar cualquier resistencia para caer rendido a los pies de la Estrella que ilumina nuestros sueños.






