Lo destituyeron sim decirle los motivos
Tras su destitución como capataz del Nazareno y comocerse la misma por medio de la hermandad una semana más tarde y tras la vuelta del Señor de la Magna -en un comunicado sin explicaciones-, Francisco Luis Castaño, Sony, concedía una entrevista a Gente de Paz Información en la que ofrecía las claves de esta tensa situación.
Sobre su destitución, que se produjo apenas cinco días antes del regreso del Señor, sin explicaciones previas, el capataz explicó: “Me dicen que dejo de ser capataz de Jesús Nazareno y que no vaya al traslado de vuelta, pero me piden por favor que diga a mi equipo que haga el traslado. Luego supe que, el día antes de llamarme a mí había llamado a mi equipo para preguntarles si estarían dispuestos a sacar el paso. Ellos, sin saber nada, dijeron que harían lo que dijera su capataz. Y cuando yo les pedí por favor que fueran, me dijeron que no podían por ética. Entre capataces, si el capataz no va, el equipo tampoco. Aun así, por el bien de la hermandad, del Señor y de todos y que volviera como se merece, les pedí que hicieran el traslado, y lo hicieron”.
“Fue muy difícil convencerlos”
Confesó que le costó mucho convencerlos. “Sí, me costó mucho, porque somos un equipo de amigos de muchos años. Hemos compartido pasos, trabajaderas, familias, momentos buenos y malos. Para ellos fue muy difícil acudir a la vuelta del Señor sin su capataz, pero lo hicieron encantados y dignamente”.
Reacciones de los costaleros
Al hablar de los costaleros, comentó que las reacciones fueron diversas. “Hubo costaleros que reaccionaron bien, otros se habrán alegrado, y otros no, esto es como en todo en la vida. Pero estoy seguro de que todos, incluso los que se alegraron, lo primero que pensaron fue en que el Señor debía volver. Lo primero para ellos son los titulares, y eso lo tengo claro. No iban a dejar que el Señor se quedara sin volver. Ellos estarían allí sí o sí”.
El regreso del Nazareno
Sobre su presencia en el regreso del Nazareno, afirmó que asistió movido por el cariño. “Fui porque tengo mucho cariño a la hermandad, a sus personas y a sus titulares. He compartido con ellos momentos buenos, malos y difíciles. Esa hermandad siempre la llevaré en mi corazón”.
Reconoció que el regreso fue un trago amargo. “Me sentí mal por cómo se ha desarrollado todo, pero tranquilo porque el Señor volvía a su casa. Lo importante es que el Señor regresara dignamente, y así lo hicieron los costaleros, el equipo y la hermandad. Eso es lo que debe quedar, que el Señor volvió a su casa dignamente, aunque no fuera yo quien lo llevara. ¿Podría haberse hecho mejor? Sí, pero lo importante es que eñ Señor fue a su casa”.





