El mundo del flamenco y la Semana Santa tienen un indiscutible nexo de unión a través de la saeta, uno de los géneros más personales e íntimos de cuantos componen el universo de este arte inabarcable y heterogéneo que acaba de perder a uno de sus exponentes, el saetero cordobés Francisco Castellón que ha fallecido repentinamente, a los 74 años, dejando tras de sí un profundo pesar en familiares y amigos, particularmente acusado en el seno de la Hermandad del Prendimiento de la que era hermano desde hace casi cuatro décadas. Formó parte del equipo de capataces de la cuadrilla de la Virgen de la Piedad y fue capataz del paso de María Auxiliadora.
Saetero de toda la vida que siempre presumió de haber cantado junto a un icono de este arte como María “La Talegona”, tenía en su haber más de seis décadas de oraciones acompasadas al Señor y a su Bendita Madre, no en vano comenzó a cantar con 8 años. Criado en el Campo de la Verdad, fue alma máter de la Escuela de Saetas de Córdoba, desarrollando su labor en las instalaciones del Colegio Salesianos.
Una dolorosa pérdida, que siempre lo es cuando se marcha una persona cercana, acrecentada por las especiales circunstancias en las que nos encontramos inmersos, a causa de la terrible pandemia que está asolando el planeta y que mantiene latente el daño causado por la pérdida de tantos seres queridos, y una noticia que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los cofrades que compartieron parte de su vida con él.





