Pionera y precursora. Diva y estrella del pop. Tras 40 años de carrera, ahora prepara una nueva gira y una película sobre su vida.
Cuarenta años de canciones, provocaciones, espectáculos, éxitos, críticas y elogios han sido celebradas por Madonna Louise Ciccone (Bay City, Míchigan; 16 de agosto de 1958), conocida simplemente como Madonna, insultando una vez más las más profundas creencias mediante la ridiculización burda y zafia a la que nos tiene acostumbrados desde siempre la cantante estadounidense que ha recurrido con frecuencia a la religión católica para lograr una relevancia que antaño lograba por su música y desde hace décadas por lo que un día fue y por los escándalos que protagoniza.
Vestida de dolorosa, la artista venida a menos es portada de la revista Vanity Fair, publicación que no ha dudado en sumarse a la provocación y el insulto en base a una pretendida libertad de prensa que solamente se ejerce, cobardemente por la seguridad de que no tiene consecuencias, más allá de la queja, contra la religión católica y nunca contra otras, por miedo. Muchos han sido los escándalos perpetrados por la diva y muchos de ellos relacionados con la religión católica. Durante su presentación en la entrega de los MTV Video Music Awards 1984, cantó “Like a virgin” con un vestido de novia muy sexy y su famoso cinturón que decía “Boy Toy”, descalza sobre una enorme tarta de boda. Cuando bailó en el piso, enloqueció y dejó ver su ropa interior, ante la mirada desesperada de su representante. Las asociaciones católicas ya se habían quejado por la canción y el videoclip.
Cinco años después se ganó la primera excomunión del Vaticano, que consideró blasfemo su video de la canción “Like a prayer”. Allí, con una estética de los ‘50, mezclaba lo sexual con lo religioso y seducía a la estatua de un santo negro que lloraba y cobraba vida, mientras las cruces se incendiaban detrás suyo, un símbolo del Ku Klux Klan. Además, en la versión prohibida para menores, varios hombres blancos violaban a una mujer blanca ante la mirada de la cantante. Y cuando un hombre negro se acercaba a ayudarla, era detenido. El Papa Juan Pablo II, que había calificado su videoclip como “uno de los más satánicos en la historia de la humanidad”, pidió que prohibieran su show en el Estadio Flaminio de Roma. Y Madonna afirmó: “Si están seguros de que soy tan pecadora, dejen que él, que nunca pecó, arroje la primera piedra y me impida cantar”.
Durante su gira Blond Ambition, un canto al sexo y la homosexualidad (cuando no estaba aceptada por la sociedad más pacata del año 1990), había gestos de masturbación en el escenario durante la canción “Like a prayer” junto a dos bailarines. La policía canadiense la alertó acerca de que podían detenerla por eso. Además, estrenó el corpiño cónico diseñado por Jean-Paul Gautier para ella. Hace unos meses tuiteó, etiquetando al Papa Francisco: “Soy una buena católica, ¡lo juro! Perdón, quiero decir no juro. Pasaron unas pocas décadas desde mi última confesión. ¿Será posible algún día reunirnos para discutir algunos temas importantes? Fui excomulgada tres veces y no me parece justo. Sinceramente, Madonna”. La Reina del Pop ya había invitado al Papa Francisco a comer fideos y tomar vino, pero hasta ahora nunca recibió respuestas.





