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El Respiradero, Opinión

Magia y pasado en Jerez

Agotados de la monotonía de tanta salida extraordinaria que se convierte en ordinaria. Perdiendo todo su calificativo de extraordinario por la pesadez e indiferencia con otras salidas de la misma índole. Las esperanzas estaban puestas en el barrio de Santiago de Jerez el pasado 6 de julio. Apuntaban a que iba a ser algo diferente. Y así lo fue. La idea de que las Imágenes de la Hermandad del Prendimiento se pasearan en sus antiguos fue totalmente un acierto.

Muchos cofrades se acercaron al barrio de Santiago para ver la salida. No solo jerezanos, sino de muchas localidades andaluzas. El que se acercó de fuera se enamoró de una de las cofradías más señeras de la ciudad de los gitanos. La cofradía para dar un ambiente decimonónico no solo utilizó los antiguos pasos, sino también el atavío de la Virgen del Desamparo que trasladaba al que acercaba a su rostro a un tiempo pasado que cegaba de armonía. También reseñable el repertorio, sobre todo el de la Dolorosa por la Banda del Nazareno de Rota.

Un sábado único que estaba destinado a perderse por la calles de Jerez guiados por el andar de Jesús del Prendimiento y la Virgen del Desamparo. Ambos marcaban en sus calles los momentos mágicos que sin esperarlos se viven en algunos momentos de la Semana Santa. Aquellos que estamos todo el año intentando recordar porque ensancha el corazón para apretar el recuerdo que queda preso de una nueva emoción.

Esta salida extraordinaria será difícil de olvidar. Por su autenticidad, por la valentía de hacer algo diferente y por – Dios lo quiera – que sea un precedente para las próximas salidas extraordinaria para que den un paso hacia delante y no se dejen llevar por la monotonía de lo ordinario de lo extraordinario.

Otro de los momentos más inolvidables ocurrió en La Victoria a las plantas de Madre Soledad. El Prendimiento al compás de un piano rebosaba elegancia y marcaba el pellizco de una bulería. Dos bellezas encontradas, la Soledad y el Desamparo. Y una voz que rezaba con la fuerza apretada de las manos de la Virgen de la Soledad.

Hay que salirse del tópico de que las reglas las marcan las hermandades de Sevilla. Jerez dio una lección de lo que se debe hacer. De buscar la verdad de todo esto y llevar a sus titulares a lo más adentro del que se acerque, al pellizco de una bulería eterna de manos entrelazadas que tiene su eco en Santiago.

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