Racheando, 💙 Opinión

Maltratando la música en ordinario

Con la llegada de las fechas navideñas las formaciones musicales de nuestra Semana Santa cambian las marchas procesionales por bandas sonoras de Disney, villancicos, canciones animadas e incluso pasodobles para acompañar las cabalgatas de los Reyes Magos y a sus carteros y heraldos por las calles de nuestro país.

Una época distendida ante la «presión» de los ensayos para que la Semana Santa sea perfecta, tanto en lo musical como en la seriedad y presencia que tiene que tener ese momento de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Si bien he tocado en cabalgatas y me lo he pasado bomba, soy el típico «Ebenezer Scrooge» que viene a fastidiar los momentos navideños: mientras lleves el traje de gala, no hagas algo que pueda avergonzarlo ni pierdas las formas.

Además de ver componentes de bandas saltando con su traje de gala y no en óptimas condiciones de estabilidad física, me quedo atónito ante la interpretación musical aporreando percusión, «berreando» el viento mientras los escoltas ejercen como animadoras de instituto de comedia americana.

Espectáculos que se pueden evitar vistiendo se de beduinos, dejando atrás la uniformidad, que es un elemento identificativo como tal de la formación, y dándole a la música no procesional su importancia, interpretándola con el respeto que se merece tanto la composición como su autor o su adaptador.

Claro que hay que pasarlo bien mientras se hace pasar bien, ¡faltaría más!, pero sin perder la compostura de una institución que acompañará al Señor y a su Madre durante la Semana Santa y no es ocasión de acordarse de aquello que hacían en una cabalgata tras la carroza de Melchor.

Así pues, disfrutemos de la música de estas fechas, que los Reyes Magos nos traigan todo lo que pidamos, carbón para el incienso, caramelos para los niños, y aligeren su paso para que llegue pronto el Carnaval y el Miércoles de Ceniza.

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